CAPPRO resalta potencial industrial de la canola y el girasol en Paraguay

Imagen referencial. Generada con IA

La canola y el girasol comienzan a ganar espacio en el agro paraguayo como alternativas estratégicas para diversificar la producción y fortalecer la industria aceitera nacional. Desde la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales destacan que ambos cultivos avanzan como opciones complementarias dentro de los esquemas de rotación, aportando beneficios para la conservación de los suelos, nuevas oportunidades de industrialización y mayor resiliencia frente a los desafíos del mercado agrícola.

Desde la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO) destacan que la canola y el girasol aportan diversificación y nuevas oportunidades para la industria paraguaya, pues comienzan a consolidarse como opciones complementarias dentro de los esquemas de rotación de cultivos, junto a los cereales más extendidos como el trigo.

En un reporte compartido por el gremio informan que la canola ha logrado alcanzar una superficie cercana a las 60.000 hectáreas, con unos 1.000 productores, pero con antecedentes incluso de haber llegado a 90.000 hectáreas. “Su integración al sistema productivo ha permitido mejorar la conservación de los suelos y generar materia prima adicional para la industria aceitera, con un alto porcentaje de procesamiento local”, aseguran.

Por otra parte, el girasol muestra señales de reactivación, con una superficie que se ubica en torno a las 25.000 hectáreas. Si bien su participación sigue siendo reducida, el cultivo presenta condiciones favorables en términos de costos y adaptabilidad, lo que ha despertado un renovado interés entre productores.

Ambos cultivos se desarrollan principalmente en las zonas agrícolas tradicionales de la Región Oriental como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú, y son impulsados en su mayoría por productores medianos y grandes que integran esquemas agrícolas empresariales.

La CAPPRO dice que en términos industriales, la canola presenta un mayor grado de integración, con una proporción significativa de la producción destinada al procesamiento local, principalmente para la obtención de aceite, mientras que el girasol mantiene un esquema más flexible, combinando industrialización interna con exportaciones de grano, según las condiciones del mercado.

¿Qué hace falta?

No obstante, el desarrollo de estos cultivos enfrenta desafíos importantes. La competencia directa con la soja, especialmente en el caso del girasol, la volatilidad de los precios internacionales, la limitada escala productiva y la menor profundidad de mercado son factores que condicionan su expansión. A esto se suman aspectos técnicos, como la necesidad de mayor disponibilidad de materiales genéticos adaptados y la exposición a riesgos climáticos.

CAPPRO asegura que tanto la canola como el girasol ofrecen ventajas importantes. En el caso de la canola, su aporte a la rotación y a la sanidad del suelo la posiciona como un cultivo estratégico. El girasol, por su parte, destaca por sus menores costos relativos y su potencial en ambientes productivos más restrictivos.

El impulso a estos rubros ha provenido principalmente del sector privado, a través de la inversión en tecnología, asistencia técnica e integración industrial, mientras que desde el ámbito público se han promovido iniciativas orientadas a la diversificación productiva.

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