El verano se caracterizó por precipitaciones oportunas y temperaturas más amenas, lo que mejoró las perspectivas de la campaña de soja 2026 en Paraguay. En general, se esperan resultados muy buenos en todas las regiones productoras, con una zafra claramente mejor a la prevista inicialmente, aunque sin llegar a ser excepcional, indicó Larissa Barboza Alvarez, PhD, de StoneX Paraguay, en el informe del primer mes del año 2026 sobre la situación de la campaña agrícola.
Además de las precipitaciones, las temperaturas más suaves provocaron un alargamiento del ciclo de la soja, un factor clave, ya que las lluvias coincidieron con la etapa más crítica del cultivo: el llenado de granos. Como resultado, la productividad esperada mejoró de forma generalizada. Incluso en San Pedro, una zona que venía muy golpeada, las expectativas apuntan a una zafra normal por primera vez en cuatro años.
El reporte indica que desde Katueté hasta Ciudad del Este los rindes proyectados serían superiores a los del año pasado, que ya había sido un buen ciclo. La misma tendencia se observa en el sur del país.
Un factor poco común en Paraguay ha sido precisamente el alargamiento del ciclo. Por primera vez en mucho tiempo, el desarrollo del cultivo se extendió y las lluvias ocurrieron exactamente durante el llenado de granos. De este modo, dependiendo de los resultados que se obtengan en las cosechas de mediados de enero, la estimación final de la zafra principal aún podría seguir ajustándose al alza.

En condiciones normales, la cosecha ya estaría en marcha. Sin embargo, el retraso del ciclo hará que la recolección se realice más tarde, lo que tendrá consecuencias directas sobre la zafriña. A esto se suma un clima más fresco, incluso con temperaturas bajas para enero en algunas regiones, que también podría impactar el desarrollo del maíz.
El período crítico se concentra entre el 15 de enero y fines de mes. Si la cosecha de soja se extiende hasta finales de enero o comienzos de febrero, aumenta la probabilidad de una reducción del área destinada a la soja de zafriña, con una mayor priorización del maíz, aun cuando ello implique un posible ajuste en los niveles de productividad.
De esta manera, aunque se proyecta una óptima zafra principal, el balance final de producción dependerá en gran medida del desempeño de la zafriña, que podría reequilibrar el volumen total de toneladas cosechadas. Actualmente, la estimación de la zafra principal pasó de 9,29 millones a 9,64 millones de toneladas. Si la zafriña alcanza alrededor de 1,39 millones de toneladas, Paraguay podría superar los 11 millones de toneladas de soja en 2026.
En cuanto a la comercialización, el ritmo sigue siendo moderado. Si bien hubo un leve avance entre fines de diciembre y comienzos de enero, en la primera semana de enero el 23% de la soja futura estaba comercializada. Este nivel supera el 19% registrado hasta diciembre de 2025, pero se mantiene por debajo del promedio del 30% observado en los últimos cinco años. Si una parte significativa de los contratos se deja para negociarse más adelante, la concentración de oferta en una misma ventana de tiempo podría presionar los premios en los próximos meses.



