Según el informe “Perfil y perspectivas del sector forestal paraguayo- Crecimiento, retos y oportunidades” del Instituto Forestal Nacional (INFONA), nuestro país posee un potencial extraordinario de 8.075.361 hectáreas calificadas con aptitud forestal “Alta y Muy Alta”, lo que equivale casi a la mitad (48,3%) de la superficie nacional. Este vasto territorio, distribuido estratégicamente entre la Región Oriental y el Chaco, posiciona a la nación no solo como un actor clave para la inversión verde, sino como un futuro polo de desarrollo industrial que busca transformar sus ventajas comparativas en competitividad global.
Esta proyección de crecimiento ya muestra cimientos sólidos en el presente. En apenas dos años, el dinamismo del sector ha quedado de manifiesto con un incremento del 66,1% en la superficie de plantaciones forestales, saltando de 204.631 hectáreas en 2022 a más de 339.866 hectáreas en 2024.
Según el reporte, este fenómeno se concentra principalmente en la Región Oriental, donde departamentos como Concepción, Caazapá y Caaguazú lideran la expansión, consolidando un clúster productivo que combina el crecimiento biológico con una respuesta industrial inmediata.
La infraestructura de procesamiento acompaña este ritmo con 554 industrias forestales activas, donde el departamento de Caaguazú se erige como el corazón del procesamiento al albergar más del 26% de estos establecimientos.
La industria paraguaya ha sabido adaptarse a las demandas del mercado, especializándose en una diversidad de productos que van desde el aserrado hasta el laminado, con una tendencia creciente hacia el uso de especies exóticas como el Eucalyptus spp., que hoy representa el motor principal de la producción tecnificada y la sostenibilidad comercial.
Finalmente, la calidad de la producción paraguaya ha logrado romper fronteras, consolidando un mercado de exportación que ha movilizado más de 187.000 toneladas en la última década. Con destinos de alta exigencia como el Reino Unido, Estados Unidos y Chile, Paraguay demuestra que su sector forestal no es solo una promesa de futuro por su tierra disponible, sino una realidad palpable que ya compite en las ligas mayores del comercio internacional, apoyada en condiciones climáticas privilegiadas y un marco de desarrollo forestal en plena maduración.


