El Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) presentó los principales resultados de su gestión 2025, destacando la innovación en cultivos estratégicos, la transferencia tecnológica a productores y el fortalecimiento del sector agropecuario nacional. Entre los hitos se encuentran el lanzamiento de nuevas variedades de trigo, locote, tomate, melón, arroz y mandioca, el avance en cultivos biofortificados y la caracterización genética de más de 400 materiales de mandioca
Durante la presentación del informe de gestión del Ministerio de Agricultura y Ganadería, el presidente del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), Edgar Esteche, resaltó los principales logros alcanzados en 2025 en materia de investigación, transferencia tecnológica y fortalecimiento del sector productivo a nivel nacional.
Esteche informó que, a lo largo del año, el IPTA acompañó a los 17 departamentos del país y trabajó de manera directa con unas 9.000 personas, en coordinación con la Dirección de Extensión Agraria, responsable de la transferencia de tecnologías al productor.
Uno de los principales hitos del año fue el lanzamiento de cuatro nuevas variedades de trigo, resistentes a enfermedades y adaptadas a las condiciones locales. Según explicó, el trigo paraguayo se posiciona actualmente como un trigo mejorador, con mayor contenido proteico, utilizado por empresas para optimizar la calidad de la harina. Asimismo, se presentó una nueva variedad de locote y tres variedades de tomate que permiten al productor obtener su propia semilla, reduciendo costos de producción.
En paralelo, el IPTA presentó ante el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) nuevas variedades de melón, arroz y dos de mandioca, estas últimas con alta productividad y doble propósito, aptas tanto para consumo como para industria, con valores de almidón que oscilan entre el 32 y 34 %. Esteche señaló que estas variedades representan una gran oportunidad para mejorar la competitividad del rubro mandioca en el país.
En cuanto al tomate, recordó que el registro se culminó en 2024 y que en 2025 se entregaron 20.000 plantines en distintas regiones del país para evaluar su adaptación. Los ensayos se realizaron en los departamentos de San Pedro, Canindeyú, Cordillera, Concepción, Presidente Hayes y Ñeembucú, logrando superar tres heladas, con buena resistencia a enfermedades y una productividad estimada de entre 4 y 5 kilos por planta.
Por solicitud del ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Jiménez, el IPTA también inició trabajos en cultivos estratégicos como el ajo y la papa, ambos de alto consumo e importación. En el caso del ajo, los ensayos en Amambay y Cordillera arrojaron resultados alentadores. En papa, se introdujeron cuatro variedades provenientes de Argentina, probadas en San Pedro, Cordillera, Paraguarí e Itapúa, con el objetivo de ofrecer alternativas a la variedad Espunta, actualmente predominante en el país.
Mirando al 2026, Esteche anunció que el IPTA trabajará en conjunto con el Instituto Internacional de la Papa, con sede en Perú, para introducir papas biofortificadas con hierro y zinc, destinadas a contribuir a la nutrición, especialmente en el marco del programa de desayuno escolar. También se prevé ampliar el trabajo en otros productos biofortificados.

Otro logro destacado fue la caracterización y genotipado de 406 materiales de mandioca del Banco de Germoplasma del IPTA, un hecho histórico para el país. El estudio, realizado en un laboratorio de Estados Unidos, permitirá profundizar el conocimiento sobre la diversidad genética de la mandioca y fortalecer los programas de mejoramiento. Este proceso se extenderá próximamente a rubros como banano y caña de azúcar, en el marco de un programa apoyado por el BID.
En materia de provisión de material genético, el IPTA cuenta actualmente con parcelas semilleras en los 17 departamentos, que incluyen 130 hectáreas de caña de azúcar, 50 de batata y 100 parcelas de mandioca. Además, se entregaron 29.000 plantas madre de frutilla, lo que permitirá la producción de millones de plantines para los productores.
Finalmente, el titular del IPTA destacó la realización de las denominadas “megajornadas”, desarrolladas en Itapúa y Choré (San Pedro), que convocaron a unos 400 líderes productores. Estas jornadas incluyeron asistencia técnica, transferencia de conocimientos y demostraciones prácticas, además de la exhibición de colecciones de materiales genéticos de poroto, maní y otras especies. En el área pecuaria, se inició un proceso de capacitación para mandos medios, con cursos de formación en manejo de estancias y doma racional, respondiendo a una demanda histórica del sector.
Con estos avances, el IPTA reafirma su rol estratégico en la generación y transferencia de tecnologías, con el objetivo de reducir la brecha de acceso a innovación entre pequeños, medianos y grandes productores del país.



