Los precios internacionales de la carne volvieron a subir en febrero, según el último informe de la FAO. El aumento se explica sobre todo por el encarecimiento de la carne vacuna y ovina, impulsado por una fuerte demanda global y una oferta más limitada en algunos países exportadores. Mientras tanto, los precios del cerdo y del pollo mostraron solo leves subas, con un mercado más equilibrado entre oferta y demanda.
El índice de precios de la carne de la FAO registró en febrero un promedio de 126,2 puntos, lo que supone una subida de 1,0 puntos (un 0,8 %) respecto del valor revisado de enero y 9,4 puntos (un 8,0 %) por encima del nivel registrado un año antes. El aumento se debió en gran medida al alza de los precios mundiales de las carnes bovina y ovina, mientras que las cotizaciones de las carnes de aves de corral y cerdo registraron apenas una recuperación marginal.
Los precios de la carne de ovino alcanzaron un nuevo máximo histórico, respaldados por la escasez de suministros exportables en Oceanía, la principal fuente de exportaciones mundiales, en un contexto de constante demanda mundial.
En cuanto a las cotizaciones de la carne vacuna también aumentaron, respaldadas por el pujante interés de compra por parte de China y los Estados Unidos de América, lo cual sostuvo los precios para la exportación de los principales países proveedores, en particular de Australia y el Brasil.
Los precios de la carne de cerdo subieron ligeramente durante el mes. La subida de las cotizaciones en los Estados Unidos de América, como consecuencia de la firme demanda internacional, se vio compensada parcialmente por la bajada de los precios del Brasil para la exportación debido a la abundancia de suministros. En la Unión Europea, los precios se estabilizaron al despejarse en gran medida el trabajo de sacrificio, acumulado a raíz del anterior período festivo, que había contribuido al acusado descenso del mes anterior.
Los precios de la carne de aves de corral subieron de forma marginal, y la firme demanda de importaciones en varios mercados se vio contrarrestada en parte por la abundancia de suministros en los principales países productores, lo que limitó la presión al alza sobre los precios.





