El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) reiteró a los productores de soja del país las recomendaciones de manejo sanitario al inicio del ciclo agrícola 2025-2026, ante la presencia de condiciones climáticas favorables para el desarrollo de enfermedades foliares en las principales zonas productivas, con el objetivo de reducir riesgos productivos y promover una producción sustentable.
Al inicio del ciclo de soja 2025-2026 se registraron condiciones climáticas favorables para el establecimiento del cultivo. Las lluvias frecuentes durante las primeras etapas del periodo fenológico generaron altos niveles de humedad, creando un ambiente propicio para la infección inicial de enfermedades foliares durante el crecimiento vegetativo de las plantas, según el informe técnico presentado por el ingeniero agrónomo Wilfrido Morel.
En este contexto, el SENAVE advirtió que la roya de la soja continúa siendo una amenaza significativa para la producción. Durante noviembre de 2025 se detectó una incidencia generalizada de la enfermedad en lotes comerciales de las principales regiones productoras, como Alto Paraná, Caaguazú, Canindeyú e Itapúa. La rápida dispersión del patógeno derivó en niveles epidemiológicos preocupantes. Algunas áreas alcanzaron una severidad muy alta, según los recorridos realizados en campo.
Amenaza para la zafriña
El informe también destaca la alta virulencia de la roya en todas las zonas comerciales, señalando que el traslado del inóculo a través de esporas podría afectar negativamente a la soja de segunda o zafriña. Este cultivo actúa como un “hospedante transitorio o puente verde”, favoreciendo la multiplicación de poblaciones resistentes del patógeno y dificultando su control.
Asimismo, se observa un aumento en la severidad del complejo de enfermedades causantes de manchas foliares, principalmente aquellas provocadas por Cercospora kikuchii y Corynespora cassiicola, con defoliaciones anticipadas en los cultivos. La presencia de rastrojos, sumada a las condiciones climáticas favorables, genera un escenario ideal para la supervivencia, infección y desarrollo de estos patógenos de carácter necrotrófico.
Es necesario el manejo integrado
Ante este panorama, el SENAVE enfatiza la necesidad de un manejo integrado de las enfermedades foliares. Entre las principales recomendaciones se encuentran la utilización de variedades resistentes, la siembra en las épocas adecuadas para cada cultivar, la eliminación de plantas hospedantes y el cumplimiento estricto de la pausa fitosanitaria establecida en la Resolución SENAVE N° 071/11, que contempla 90 días sin cultivo de soja ni hospedantes alternativos.
El SENAVE recomienda aplicar fungicidas de forma preventiva, priorizando la rotación de ingredientes activos y el uso de productos de acción multisitio, como estrategia para reducir el riesgo de resistencia. Aunque los fungicidas son una herramienta clave, el control debe ser integrado y no limitarse únicamente al manejo químico. En los últimos años, los productores han realizado entre tres y cinco aplicaciones de fungicidas por ciclo, tanto en siembra normal como en soja de segunda.
Para el manejo de las manchas foliares, se aconseja realizar aplicaciones de fungicidas en etapas tempranas del estado vegetativo, considerando la fuente de inóculo presente en los rastrojos. La institución reiteró su compromiso de acompañar a los productores mediante el monitoreo y la difusión de información técnica, a fin de resguardar la sanidad y productividad de la soja en todo el país, asegurando cultivos más sostenibles y competitivos.




