Las lluvias registradas la última semana volvieron a detener la cosecha de maíz en varias de las principales zonas productoras del país. La alta humedad en los cultivos y el mal estado de los caminos impiden el ingreso de las cosechadoras, ralentizando el avance de la campaña, así lo indica un relevamiento publicado por la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Además del retraso operativo, los productores advierten sobre un problema mayor: el deterioro de la calidad del grano. Si las precipitaciones continúan y predominan los días nublados, aumenta el riesgo de aparición de hongos en las espigas, lo que podría afectar el valor comercial de la producción.
Flaminio Núñez, presidente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) regional Caaguazú, explicó que las condiciones actuales favorecen el desarrollo de enfermedades fúngicas, especialmente en los lotes que aún permanecen en el campo.
En Caaguazú, uno de los principales departamentos maiceros, la cosecha había alcanzado cerca del 50 % del área sembrada antes del nuevo episodio de lluvias. Sin embargo, Manuel Ocampos, técnico de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), advirtió que, si las precipitaciones persisten, los retrasos podrían extenderse y alterar la planificación de las siguientes labores agrícolas.
La situación también preocupa en Itapúa. Blanca Saiki, representante de la CAP regional Itapúa, señaló que el exceso de humedad podría afectar la calidad del sorgo, cultivo utilizado tanto para producción como para rotación y abono verde antes de la siembra de soja.
“Todavía queda mucho sorgo y maíz por cosechar en la zona de Colonias Unidas. Esperamos que el clima acompañe para concluir estas cosechas, considerando que el fenómeno Super Niño está previsto para estos meses”, expresó.
Mientras esperan una ventana de buen tiempo para retomar las labores, los productores coinciden en que cada día de demora incrementa el riesgo de pérdidas por calidad y complica el cierre de la campaña agrícola.





