La oposición del sector agrario europeo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur continúa creciendo y adquiere una dimensión internacional, con movilizaciones que ya afectan a la logística, al comercio europeo.
En las últimas semanas, las protestas se han intensificado en países clave como Polonia, donde el pasado 31 de diciembre convoyes de tractores bloquearon los accesos a los pasos fronterizos con Alemania en Zgorzelec-Görlitz y Sękowice, puntos estratégicos para el tránsito de mercancías agroalimentarias. Las movilizaciones provocaron importantes retrasos en uno de los principales corredores logísticos del centro de Europa.
Según se reporta en portales especializados, el 30 de diciembre se contabilizaron cerca de 200 puntos de protesta en territorio polaco. Aunque los bloqueos se concentraron en ese país, su impacto se extendió a la región alemana de Sajonia, donde las retenciones de camiones alcanzaron hasta seis kilómetros en la autopista A4, afectando tanto al transporte de productos agrícolas como al flujo de viajeros.
En España, las movilizaciones del campo se intensificaron a partir del 26 de diciembre con tractoradas y concentraciones en distintas comunidades autónomas. Convocadas por la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (UNASPI), las protestas reclaman frenar la ratificación del acuerdo con Mercosur, reducir la carga burocrática y garantizar cláusulas de reciprocidad que aseguren condiciones de competencia equitativas entre los productores europeos y los de terceros países.
El sector denuncia que los elevados costes de producción, junto con exigencias medioambientales y administrativas más estrictas que las aplicadas a las importaciones, ponen en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones si el acuerdo entra en vigor sin salvaguardas, algunas ya confirmadas, que sin embargo, no son aceptadas por el Mercosur por considerarse restrictivas y contrarias al espíritu original del acuerdo. El 30 de diciembre, la localidad de Las Machorras, en Espinosa de los Monteros, amaneció con contenedores quemados en varios accesos como señal de rechazo al pacto comercial.

Ese mismo día, una tractorada recorrió el centro de Valencia para advertir de que el acuerdo con Mercosur podría suponer, según los convocantes, una “ruina total” para el campo y una amenaza para la soberanía alimentaria tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea.
En el ámbito institucional, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reconocido la falta de consenso entre los Estados miembros, mientras países como Francia mantienen una posición crítica.
Se espera que el tema sea tratado oficialmente de nuevo entre la Unión Europea y el Mercosur el 12 de enero de 2026 como nueva fecha para la firma del acuerdo, en Paraguay que tiene la actual Presidencia Pro-Témpore del bloque sudamericano; y según datos difundidos por AFP Europa aún se plantea la posibilidad de la firma en esa pronta fecha, aunque la ratificación sigue supeditada a la obtención de una mayoría cualificada y a posibles compromisos adicionales en materia medioambiental y laboral. El descontento de productores, no está solo del lado Europeo, también hay puntos específicos que no convencen a nuestra región.


