La industrialización de soja en Argentina marca un récord en 2025 y refuerza su rol como polo regional de valor agregado

La industria aceitera argentina marcó un hito en 2025 al alcanzar un récord histórico de procesamiento de oleaginosas, con un fuerte protagonismo de la soja como eje central del complejo agroindustrial. Según un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la molienda total alcanzó las 47,64 millones de toneladas (Mt), superando por primera vez el máximo previo registrado en 2016.

El proceso de industrialización de oleaginosas en Argentina muestra una expansión estructural de largo plazo, particularmente intensa desde mediados de la década de 1970 hasta comienzos de la década de 2010. Partiendo de niveles incipientes, la molienda creció un 222% durante los años 80, alcanzando 10,8 Mt en 1990. En la década siguiente, el volumen procesado volvió a duplicarse (+109%) hasta 22,36 Mt en el año 2000, consolidando el perfil industrial del sector.

Durante los años 2000, el crecimiento continuó, aunque a un ritmo más moderado, con un aumento del 78% hasta alcanzar 39,89 Mt, para llegar en 2011 a un total de 41,25 Mt. A partir de entonces, la BCR identifica un período de estancamiento relativo: entre 2010 y 2020 la molienda total cayó un 2% entre puntas, reflejando las limitaciones para expandir sostenidamente la oferta de materias primas.

El máximo alcanzado en 2025 se explica, principalmente, por el sólido nivel de industrialización de soja. Del total procesado, 42,63 Mt correspondieron a soja, lo que convierte a este volumen en el segundo más alto de la historia, apenas por debajo del récord de 44,48 Mt registrado en 2016. Este desempeño reafirma a la soja como la columna vertebral del complejo oleaginoso argentino y como principal generadora de valor agregado industrial.

El récord de 2025 se complementó con una fuerte recuperación en la molienda de girasol, que alcanzó 4,63 Mt, el nivel más alto desde el año 2000 y un 68% superior al de 2016. En tanto, el resto de las oleaginosas totalizó 0,38 Mt, impulsadas principalmente por el buen desempeño del maní.

Oferta, importaciones y límites al crecimiento

El informe subraya que el estancamiento observado en la última década está directamente vinculado a las restricciones para expandir la producción local de oleaginosas. En este contexto, la industria logró sostener su nivel de actividad mediante un aumento significativo de las importaciones temporarias de soja desde países vecinos. Mientras que en 2010 estas importaciones eran prácticamente nulas, en los últimos años oscilaron entre 4 y 10 Mt anuales, con un promedio de 6,7 Mt en el último lustro.

Desde la BCR advierten que, para lograr nuevos saltos estructurales en la molienda, será clave retomar una senda de crecimiento productivo con foco en productividad, tanto a nivel doméstico como mediante una mayor integración regional que permita abastecer la capacidad instalada.

Escala industrial y oportunidad regional

Desde una mirada estructural, Argentina cuenta con una capacidad de procesamiento altamente competitiva. El crecimiento de la infraestructura industrial entre las décadas de 1980 y 2000 dio lugar a plantas de gran escala, cuyo tamaño medio supera ampliamente al de países competidores. Esta ventaja por escala posiciona al país como un hub regional para la industrialización de soja y la exportación de subproductos de mayor valor agregado.

En este esquema, Paraguay ocupa un rol estratégico. De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay, alrededor del 90% de las exportaciones de soja paraguaya tienen como destino Argentina, consolidando una relación comercial clave para el funcionamiento del complejo sojero regional. La disponibilidad de soja paraguaya resulta fundamental para sostener altos niveles de utilización de la capacidad industrial argentina y abre oportunidades para profundizar la integración productiva en el Mercosur.

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