La disponibilidad de tecnología genética desarrollada localmente está permitiendo la creación de híbridos de maíz adaptados a las condiciones particulares de las distintas zonas agrícolas del Paraguay, una estrategia que busca responder con mayor precisión a los desafíos productivos de cada región.
Durante una charla técnica realizada en la Feria Agropecuaria San Pedro, representantes de CADEC presentaron el proceso de investigación y mejoramiento genético que sustenta la línea de híbridos MAZPAR, desarrollada íntegramente en el país. Según explicaron, el trabajo parte de un banco de germoplasma compuesto por aproximadamente 15.000 líneas genéticas provenientes de programas de mejoramiento de México, Estados Unidos, Bolivia, Brasil y Argentina, que posteriormente son seleccionadas y adaptadas a las condiciones paraguayas.
El proceso de desarrollo de un híbrido comercial demanda entre 10 y 12 años de investigación. Durante ese período, las líneas parentales son sometidas a ciclos de purificación genética, cruzamientos, incorporación de biotecnología y extensas evaluaciones agronómicas en diferentes ambientes productivos.
Uno de los aspectos destacados es que los materiales son evaluados en las principales regiones agrícolas del país antes de su liberación comercial. Los ensayos se realizan en alrededor de 20 localidades de la Región Oriental y 15 de la Región Occidental, permitiendo identificar híbridos con comportamiento específico para cada ambiente productivo.
De acuerdo con los responsables del programa de mejoramiento, esta metodología ha permitido desarrollar materiales diferenciados para zonas como el sur del país, el norte de la Región Oriental y el Chaco, donde las condiciones climáticas, los tipos de suelo y los riesgos productivos presentan características particulares.
La estrategia cobra especial relevancia ante la creciente variabilidad climática. En departamentos como San Pedro, sede del evento, la selección genética prioriza atributos como tolerancia al estrés hídrico, resistencia a altas temperaturas, estabilidad productiva y sanidad de tallo, además de la tolerancia a enfermedades emergentes como las asociadas a la cigarrita del maíz.

Asimismo, la empresa informó que actualmente dispone de híbridos específicos para el Chaco paraguayo, una región donde las exigencias ambientales difieren significativamente de las observadas en la Región Oriental. Los materiales son seleccionados a partir de evaluaciones realizadas directamente en condiciones chaqueñas, con énfasis en adaptación al calor, estabilidad de rendimiento y eficiencia productiva.
El desarrollo de estos híbridos se complementa con la incorporación de eventos biotecnológicos orientados al control de plagas y tolerancia a herbicidas. Los materiales comerciales incluyen tecnologías para el manejo de lepidópteros, tolerancia a glifosato y compatibilidad con herbicidas utilizados en los principales sistemas de producción del país.
Desde la compañía señalaron que la diferenciación regional se ha convertido en uno de los principales criterios de selección genética, dejando atrás los esquemas de recomendación generalizada. Bajo este enfoque, cada híbrido es posicionado según las características productivas de la zona donde ofrecerá el mejor desempeño agronómico y económico.
El avance de estos programas de mejoramiento refleja una tendencia creciente en la agricultura paraguaya: el desarrollo de genética local diseñada específicamente para responder a las condiciones de suelo, clima y manejo de los productores nacionales, con materiales que buscan combinar productividad, estabilidad y adaptación regional. La disertación completa se puede volver a escuchar aquí.
Las primeras 2 ediciones de la Feria Agropecuaria San Pedro (FASP), contaron con oportunidades de formación en agricultura y ganadería, además de ser la vitrina de innovación y tecnología disponibles para mejorar la situación productiva del norte del país.





