“Las salvaguardas recientes confirman lo que muchos sospechaban pero pocos decían abiertamente: el problema nunca fue la sostenibilidad del Mercosur, sino la protección del agro europeo. La diferencia es que ahora ya no se intenta disimularlo. Y ese cambio, aunque incómodo, al menos permite discutir el tema con mayor honestidad.”, indica un análisis publicado por el Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas.
El experto como asesor agroambiental, como exministro de Ambiente y exministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC) realizó una análisis sobre la evolución del diálogo relativo al debate sobre exigencias ambientales para la concreción de la asociación entre ambos bloques internacionales.
Durante años, el debate en torno al acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea estuvo atravesado por una narrativa aparentemente incuestionable donde la UE cuestionaba la necesidad de proteger el ambiente y garantizar estándares de sostenibilidad supuestamente más exigentes en Europa. Bajo ese marco discursivo, la expansión productiva de algunos países del MERCOSUR fue presentada como una amenaza ambiental, y que supuestamente el acuerdo comercial suponía un riesgo para el clima, la biodiversidad y los compromisos verdes de la UE.
Sin embargo, los acontecimientos recientes, indica obligan a comprender cual fue la verdadera preocupación de siempre de los países de la UE. Las salvaguardas introducidas por la Unión Europea dejan en evidencia lo que estamos manifestando desde hace años, que el verdadero problema nunca fue ambiental, sino comercial y la preocupación europea por el ambiente fue y sigue siendo la excusa para querer desacreditar los productos de esta región.
El experto describió cómo y por qué a su criterio la sostenibilidad se utilizó como argumento conveniente, pues resultó funcional durante más de una década, pues ofrecía un marco narrativo ideal, considerando que es moralmente aceptado por la comunidad mundial, está alineado con el Pacto Verde Europeo y es socialmente aceptable ante otros países. Pero esa narrativa siempre tuvo una debilidad estructural; nunca demostraron algo concreto que evidenciara que las exportaciones del MERCOSUR, bajo el acuerdo que estaba siendo negociado, generarían un daño ambiental adicional real.
Sin embargo, asegura, la introducción de las nuevas salvaguardas agrícolas marca un punto de sinceramiento por parte de la UE. A diferencia de las objeciones previas, estas medidas ya no se justifican en términos ambientales ni de sostenibilidad. No se activan por deforestación, emisiones, pérdida de biodiversidad ni incumplimiento normativo ambiental.
Otro punto sobre el cual el profesional llama la atención es la forma en que estas salvaguardas fueron adoptadas. No forman parte del texto negociado con el MERCOSUR. No implican una renegociación del acuerdo ni la incorporación de nuevas cláusulas ambientales bilaterales. Son regulaciones internas, unilaterales, diseñadas para contener conflictos políticos dentro de la propia Unión Europea. Si el problema hubiese sido genuinamente ambiental, la solución habría sido otra; “Reglas ambientales conjuntas”, “Mecanismos de verificación compartidos”, o “Compromisos bilaterales adicionales”. Pero nada de eso ocurrió.
Luego advierte que el sistema no se limita al acuerdo UE-MERCOSUR. Se conecta directamente con otras iniciativas europeas como el Reglamento 1115 y futuras condicionalidades “verdes”. Finalmente, sugiere que “una mayor coordinación entre instituciones de gobierno MADES, MAG, INFONA, SENACSA y gremios productivos es más que necesaria para que los actores gubernamentales defiendan realmente a nuestro país ante discursos falsos y mentirosos que emiten contra nosotros.”
La nota detallada y ordenada se encuentra en el blog del profesional en el siguiente enlace: https://ing-alfredo-molinas.blogspot.com/2026/01/union-europea-de-la-falsa-excusa.html?m=1


