El índice de precios de los cereales de la FAO registró en diciembre un promedio de 107,3 puntos, lo que representa un aumento del 1,7 % respecto de noviembre. Sin embargo, el comportamiento de los mercados fue dispar, con movimientos destacados en el maíz y el arroz, y señales de debilidad vinculadas a la soja.
En el caso del maíz, los precios internacionales mostraron una tendencia alcista impulsada por una demanda de exportación sólida y por el fortalecimiento de la producción nacional de etanol tanto en Brasil como en Estados Unidos. Este mayor uso industrial del grano contribuyó a sostener las cotizaciones en los mercados globales. En línea con el maíz, los precios del sorgo también subieron, a pesar de que las ventas a China, principal importador mundial, continuaron siendo moderadas.
El arroz fue otro de los productos con subas significativas. El índice de precios de la FAO para todos los tipos de arroz aumentó un 4,3 % en diciembre, con incrementos en todos los segmentos del mercado. Este comportamiento respondió a una combinación de cosechas menos influyentes en el mercado, una mejora de la demanda internacional y la aplicación de medidas normativas de apoyo en algunos países productores.
En contraste, la soja incidió en la evolución negativa de los aceites vegetales. El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO se ubicó en diciembre en 164,6 puntos, el nivel más bajo en seis meses, debido principalmente a la caída de los precios del aceite de soja. Esta baja se explicó por la abundante oferta exportable proveniente de las Américas, que ejerció presión sobre las cotizaciones internacionales.
En una mirada más amplia, durante 2025 en su conjunto, el índice de precios de los cereales de la FAO promedió 107,9 puntos, un 4,9 % menos que en 2024 y el nivel anual más bajo desde 2020. En particular, el índice del arroz cayó un 35,2 % interanual, reflejando la abundancia de disponibilidades exportables, la fuerte competencia entre países vendedores y la reducción de compras por parte de algunos importadores asiáticos.
Así, mientras el maíz y el arroz mostraron señales de fortaleza hacia el cierre del año, la soja continuó condicionando los mercados de aceites vegetales, en un contexto global marcado por amplias disponibilidades y ajustes en la demanda internacional.



