La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) advirtió que la reducción de fondos destinados a sanidad animal aumenta el riesgo de enfermedades transfronterizas, inseguridad alimentaria y futuras pandemias.
Según el informe Estado de la Sanidad Animal en el Mundo, publicado durante la 93.ª Sesión General de la OMSA, el mundo sigue invirtiendo por debajo de lo necesario en prevención y vigilancia sanitaria animal, pese al creciente impacto económico y productivo de las enfermedades.
Actualmente, las enfermedades animales provocan pérdidas superiores al 20 % de la producción pecuaria mundial cada año, afectando especialmente a los países de ingresos bajos y medios.
La OMSA alertó además que los recientes recortes en la ayuda internacional están agravando la presión sobre los sistemas veterinarios. La asistencia global para salud cayó a unos US$ 39.100 millones en 2025, mientras que la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En contraste, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de US$ 2,9 billones.
Riesgo creciente de enfermedades transfronterizas
El organismo señaló que los sistemas veterinarios y de vigilancia sanitaria continúan operando con recursos insuficientes frente al avance de enfermedades animales emergentes y transfronterizas.
Entre 2025 y 2026, unos 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar altamente patógena, provocando la pérdida o sacrificio de más de 140 millones de aves.
La fiebre aftosa también registró brotes sin precedentes en África austral y reapareció en Europa, mientras que la peste porcina africana continúa expandiéndose a nivel global.
Otro foco de preocupación es el avance del gusano barrenador del Nuevo Mundo, una plaga parasitaria que afecta al ganado y que ya registra miles de casos en América Central, con expansión hacia nuevas regiones.
La OMSA recordó además que el 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos tiene origen animal, lo que posiciona a los sistemas de sanidad animal como una de las principales barreras de prevención frente a futuras crisis sanitarias.
Déficit de financiamiento
El informe sostiene que fortalecer los Servicios Veterinarios de todos los países hasta estándares internacionales demandaría alrededor de US$ 2.300 millones anuales. La cifra representa menos del 0,05 % de las pérdidas económicas globales generadas por la pandemia de COVID-19 en 2020, estimadas en US$ 3,6 billones.
La directora general de la OMSA, la Emmanuelle Soubeyran, afirmó que los sistemas de sanidad animal “se encuentran en el centro de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica y la salud humana”, aunque continúan “crónicamente subfinanciados”.
El informe también advierte sobre un deterioro de capacidades técnicas. Entre los países evaluados recientemente, el 18 % registró caída en su capacidad veterinaria y el 22 % reportó disminución de personal paraprofesional.
Según el epidemiólogo veterinario senior de la OMSA, Paolo Tizzani, cuando los servicios veterinarios carecen de recursos “las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar”.
Con base en evaluaciones realizadas en 54 países y territorios, la OMSA estima que los presupuestos destinados a servicios veterinarios deberían aumentar en promedio un 52 % para cubrir adecuadamente las necesidades operativas.
El organismo instó a los gobiernos a integrar la sanidad animal dentro de las estrategias de salud, economía y seguridad, y pidió a organismos financieros y al sector privado considerar estas inversiones como una prioridad estratégica. “La sanidad animal es un bien público global”, sostuvo la presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA, Susana Pombo.
La OMSA advirtió que, en un escenario de creciente circulación de enfermedades animales y mayor presión sobre el comercio internacional de alimentos, la inversión en sanidad animal dejó de ser únicamente un tema veterinario para convertirse en un componente estratégico de seguridad económica y alimentaria.






