INBIO, 20 años en la construcción de la biotecnología agrícola en Paraguay

A dos décadas de su creación, el Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) se consolida como una de las construcciones institucionales más relevantes del agro paraguayo. Nacido en un contexto de incertidumbre tecnológica y desorden en el sistema productivo, el instituto logró articular al sector público y privado, ordenar el acceso a la biotecnología y sentar las bases de una agricultura más competitiva, integrada y con proyección de futuro.

El origen del INBIO se sitúa a fines de los años noventa, en un contexto marcado por la incorporación de eventos biotecnológicos sin regulación formal. La adopción por parte de los productores fue rápida, impulsada por la necesidad de resolver problemas productivos, pero generó un escenario de informalidad.

El ingeniero agrónomo Enrique Arrellaga recuerda que “los eventos biotecnológicos ingresaron en forma ilegal y se adoptaron rápidamente porque daban solución, pero no existían condiciones institucionales para su manejo”.

Ante esta situación, los gremios del sector, en articulación con el Estado, iniciaron un proceso de ordenamiento que derivó en la creación del Acuerdo Marco de Biotecnología Aplicada (AMBA) en 2004 y, posteriormente, en la conformación del INBIO en 2006. Desde su inicio, la institución se estructuró como un espacio de integración de la cadena productiva, con participación de productores, cooperativas, semilleristas y otros actores del sector.

“Existía mucha desinformación”

Uno de los primeros desafíos fue la falta de información sobre la biotecnología. En ese contexto, el trabajo del INBIO se orientó a generar capacidades técnicas y a difundir conocimiento.

El ingeniero Héctor Cristaldo, secretario del INBIO señala que en los inicios de la entidad, “existía mucha resistencia y desinformación, por lo que fue necesario desarrollar un trabajo sostenido de capacitación y difusión con base científica”. Las acciones se organizaron en tres líneas principales: formación de recursos humanos, generación de información técnica e impulso a la investigación, inicialmente mediante el apoyo a instituciones públicas.

“La investigación tiene sentido en la medida en que llega al productor y es utilizada”

La incorporación de la biotecnología se dio en paralelo a otros cambios estructurales del agro paraguayo, como la mecanización y la siembra directa. El vicepresidente del INBIO, Alfred Fast, asegura que “la biotecnología representó un tercer momento en la evolución del sistema productivo, permitiendo mejorar la eficiencia y reducir costos dentro de esquemas de producción conservacionistas”.

En ese proceso, el INBIO pasó de un rol centrado en la articulación institucional a una participación más activa en la generación de conocimiento.

La gerente general, Estela Ojeda, resume ese enfoque al afirmar que “la investigación tiene sentido en la medida en que llega al productor y es utilizada”.

En principio, en alianza con el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), se impulsaron programas en cultivos estratégicos como soja y trigo, dando lugar al desarrollo de materiales adaptados a las condiciones locales, entre ellos la línea Sojapar, que llegó a ser afamada y fue ganando espacio incluso en países vecinos, resultado del trabajo conjunto entre ambas instituciones.

Posteriormente, y como parte de su proceso de evolución institucional, el INBIO dio por concluida esa etapa de cooperación para avanzar hacia el desarrollo de capacidades propias en investigación.

INBIOTEC y una nueva etapa institucional

La evolución fue positiva y real, el INBIO avanzó hacia una etapa de mayor autonomía con la creación de INBIOTEC, su centro de investigación propio. Según Ojeda, “este proceso marca el inicio de una etapa en la que el instituto busca desarrollar tecnología propia y fortalecer sus capacidades de investigación”.

En la misma línea, Simona Cavazzutti, presidenta de INBIO señala que el objetivo de INBIOTEC es “generar soluciones adaptadas a las condiciones del país y reducir la dependencia de materiales provenientes del exterior”.

El desarrollo de este centro contempla tanto investigación de campo como de laboratorio, así como la ampliación hacia nuevos cultivos y líneas de trabajo, comentó Cristaldo.

Un eje transversal en estos 20 años ha sido la formación de recursos humanos. El INBIO impulsó programas de capacitación y becas que contribuyeron a la formación de profesionales en biotecnología: “Muchos de los técnicos formados están hoy trabajando en el país, dentro y fuera de la institución”, destaca Ojeda.

En este contexto, el recambio generacional aparece como uno de los principales desafíos para sostener el proceso en el tiempo. Arrellaga advierte que “la continuidad dependerá de la capacidad de formar personas que puedan seguir desarrollando estas líneas de trabajo”.

INBIO: “El esfuerzo de los gremios por hacer bien las cosas”.

Hoy, el INBIO se encuentra en una etapa de madurez institucional, pero con nuevos desafíos por delante. A dos décadas de su creación, el proceso iniciado con la formalización del uso de la biotecnología muestra resultados en términos de adopción tecnológica y organización del sistema productivo. Cristaldo lo explica así: “el tiempo permitió validar el uso de estas tecnologías, con impactos positivos en la producción y en el manejo agrícola”.

La consolidación de INBIOTEC, el desarrollo de nuevas tecnologías y la ampliación del alcance hacia distintos cultivos forman parte de la agenda futura. Desde una mirada sectorial, el desafío es claro: “consolidar un centro de investigación que sea referencia en Paraguay y la región”, plantea Cristaldo, quien además define al instituto como “el esfuerzo de los gremios por hacer bien las cosas”.

En esa construcción colectiva, el futuro permanece abierto. “Hay mucho por hacer todavía, tenemos que seguir avanzando”, concluye Cavazzutti, proyectando un camino en el que la innovación, la articulación y el conocimiento seguirán siendo pilares fundamentales para el desarrollo del agro paraguayo.

El Instituto de Biotecnología Agrícola lanzó, a través de su canal institucional en YouTube, un video conmemorativo por su aniversario. Desde Agropecuaria y Negocios, destacamos su aporte al desarrollo del sector y extendemos un saludo a todo el equipo del INBIO en esta fecha especial. ¡Feliz Cumple INBIO!

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