El gerente general de Pioneros del Chaco S.A., Ricky Penner, destacó los avances y el impacto de la nueva planta aceitera instalada en la región chaqueña, que inició operaciones hace menos de un año con un enfoque claro en la industrialización local de la soja. Toda la oleaginosa que antes debía recorrer kilómetros para salir de la Región Occidental, ahora es procesada en la misma región.
Según explicó, la industria procesa exclusivamente soja, de la cual más del 80% proviene del propio Chaco. Este enfoque busca generar valor agregado en origen, transformando la materia prima en productos industriales que, a su vez, fortalecen otras cadenas productivas. Entre ellos se destacan la harina y la cascarilla de soja, insumos clave para la alimentación animal y la producción de carne y leche.
Penner subrayó que la filosofía de la empresa apunta a “cerrar el círculo productivo”, integrando agricultura e industria para potenciar el desarrollo regional. En ese contexto, señaló que el modelo de crecimiento en el Chaco está experimentando un cambio significativo.
“Durante las últimas décadas, el crecimiento se daba principalmente mediante la expansión de la superficie productiva. Hoy, ese modelo está llegando a su límite, y el enfoque se ha trasladado hacia un crecimiento vertical, es decir, producir más en la misma superficie”, afirmó.
La apuesta por la industrialización, la integración productiva y la intensificación sostenible posiciona al Chaco como una región clave en el desarrollo agroindustrial del país.
La agricultura como herramienta para mejorar la eficiencia ganadera
Este nuevo enfoque impulsa la intensificación productiva, donde la agricultura cumple un rol fundamental como herramienta para mejorar la eficiencia ganadera. Muchos productores están reconvirtiendo campos degradados o subutilizados en áreas agrícolas, iniciando con cultivos forrajeros como maíz o sorgo, y avanzando posteriormente hacia cultivos de mayor rentabilidad.
Asimismo, destacó el aumento de sistemas más intensivos, como los confinamientos ganaderos, especialmente en el segundo semestre del año. En este esquema, la disponibilidad local de harina de soja representa una ventaja competitiva, al ofrecer un insumo proteico a menor costo que el proveniente de la región oriental del país.
Finalmente, Penner enfatizó que el futuro del crecimiento productivo en Paraguay radica en la transformación de proteína vegetal en proteína animal. “La harina de soja a nivel mundial se destina principalmente a la alimentación animal. Paraguay tiene un enorme potencial para incrementar su producción de carne, cerdo y aves, lo que permitirá fortalecer la industria y aumentar el valor de las exportaciones”, concluyó.




