Verónica Valdez llevó su experiencia profesional a la Feria Agropecuaria San Pedro en el marco del Segundo Congreso de Mujeres Agropecuarias del Norte. Su presentación no fue solo una disertación técnica: fue un testimonio de vida, una declaración de amor al agro y un mensaje poderoso para mujeres y familias que creen en la tierra como futuro.
Licenciada en Administración Agropecuaria, Verónica cuenta con más de 15 años de trayectoria en el rubro agro-veterinario. Su recorrido es amplio y diverso: semillas, pasturas, desarrollo de campo, exposiciones, ferias nacionales, porcicultura en Itapúa, avicultura y, actualmente, un trabajo muy cercano con la horticultura. Hoy es gerente de la agro-veterinaria Aguaray SRL, en Santa Rosa, donde combina la gestión empresarial con su verdadera pasión: el contacto directo con la gente, los proyectos, las charlas, los talleres y el trabajo en campo.
Entre todos sus logros, Verónica destacó uno por encima de los demás: ser mamá. Por primera vez, su hija la acompañó en una actividad de este tipo, reconociendo el espacio que la Feria Agropecuaria San Pedro genera para las familias. “Quiero que sepa lo que hace mamá y que ame la profesión igual que yo”, expresó, dejando en claro que el legado más importante también se siembra en casa.
Para su presentación, Verónica eligió un lema que resumió su identidad: “Soy mujer, soy fuerte, soy agro”. Comentó que no proviene de una familia tradicional del campo ni de apellidos conocidos y que se abrió camino a fuerza de coraje, preparación y perseverancia. En un rubro históricamente dominado por hombres, donde aún resuena la frase despectiva “Kuña voingo”, relató los desafíos de ganarse un lugar y demostrar capacidad con serenidad y trabajo diario. “Así se gana espacio”, afirmó, con la autoridad de quien lo vivió en carne propia.
Avicultura: un ingreso seguro para las familias
Uno de los ejes centrales de la jornada fue la avicultura como fuente de ingreso para las familias. Verónica explicó que la cría de aves, tradicionalmente limitada al autoconsumo o a fechas especiales, se ha convertido en una actividad comercial en crecimiento. Hoy, comités y vecinos producen y venden huevos y pollos durante todo el año.
Destacó que el 80 % de las familias rurales cría aves y subrayó las ventajas de esta producción: requiere poco espacio, la inversión inicial es accesible, el capital se recupera rápido y la demanda de mercado es alta. En tiempos donde la carne blanca y el huevo ganan protagonismo por razones de salud y nutrición, la avicultura se presenta como una alternativa sólida y moderna.
Con apenas un metro cuadrado se pueden criar entre 6 y 10 aves, dependiendo de la raza. Un parrillero alcanza su peso de faena en 40 a 45 días, y una gallina ponedora puede producir hasta 340 huevos al año, siempre que se cuiden tres factores clave: alimentación, agua y luz. “Si fallamos en uno, baja la producción”, advirtió.
La historia común de Mujeres que se Animan
Verónica también enfatizó la importancia del manejo y la planificación. “El agro no espera”, recordó. Olvidarse del agua, la limpieza o los horarios genera enfermedades y pérdidas. Por eso recomendó la regla del 60/40: invertir el 60 % del capital en infraestructura y producción, y reservar el 40 % para imprevistos.
Otro punto destacado fue la producción de doble propósito, ideal para pequeños productores: aves rústicas, resistentes, que permiten tanto la producción de carne como de huevos y que pueden alimentarse de manera alternativa. Razas como cuello pelado, Batara y mixtos pesados fueron mencionadas como opciones eficientes y adaptables.
Verónica Valdez no solo habló de números, metros cuadrados o kilos de alimento. Habló de oportunidades, de dignidad, de mujeres que se animan y de familias que encuentran en el agro una forma de sostenerse y crecer. Como le enseñaron y como ella misma reafirmó ante el público: todo nace del agro. Del agro también nacen voces fuertes, comprometidas y profundamente inspiradoras.


