La mayoría de los países de la Unión Europea aprobó este viernes 9 de enero el acuerdo de libre comercio con Mercosur, el mayor de la historia del bloque. Con la confirmación oficial de las capitales, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, podrá rubricar el pacto en Paraguay que tiene la actual presidencia Pro Tempore del bloque, aunque incluso con la firma, su entrada en vigor dependerá aún del visto bueno del Parlamento Europeo, que se pronunciará en las próximas semanas.
Los representantes de los 27 países que componen la UE dieron a conocer la postura de sus gobiernos esta misma jornada, alcanzándose los votos positivos de al menos 15 de ellos que representen el 65 por ciento de la población total del bloque, como se requiere para la aprobación.
Con este resultado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, podrá volar a Paraguay y rubricar el acuerdo el lunes con el Mercosur como estaba previsto para enero. Pero es importante aclarar que aunque la firma salga adelante en Asunción, el acuerdo no entrará de inmediato en vigor, ya que del lado europeo se necesita también el visto bueno de la Eurocámara, que debe pronunciarse en un plazo de varias semanas.
El resultado allí no está nada claro, ya que unos 150 eurodiputados (de un total de 720) amenazan con recurrir a la justicia para impedir la aplicación del acuerdo.
Una suma de concesiones a Europa sobre lo acordado con Mercosur
Para calmar la ira de agricultores y ganaderos, temerosos del impacto que tendría la reducción de aranceles, la Comisión diseñó una serie de cláusulas y concesiones en los últimos meses. “Las prioridades agrícolas han estado en el núcleo” de las negociaciones, y “hemos negociado como locos”, destacó el jueves Olof Gill, uno de los portavoces de la Comisión Europea.
Entre las medidas, la Comisión anunció en septiembre una serie de garantías para sus sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, limitando el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e interviniendo en caso de desestabilización del mercado. En diciembre, la Comisión anunció además que abrirá una investigación si el precio de un producto del Mercosur es al menos un 8% inferior al de la misma mercancía en la UE, y si el volumen de importaciones aumenta más de un 8%.
El ejecutivo europeo se comprometió igualmente a legislar sobre los residuos de pesticidas en las importaciones, un aspecto que los agricultores denuncian como indiciario de una “competencia desleal”. La Comisión anunció esta misma semana la prohibición total de tres sustancias: tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo, sobre todo en cítricos, mangos y papayas.
Francia, donde los agricultores mantienen su movilización con tractores en las entradas de París, decretó el cese temporal de algunos productos agrícolas tratados con sustancias prohibidas en la Unión Europea, principalmente sudamericanos. Aguacates, mangos, guayabas, cítricos y papas, entre otros, no podrán entrar en Francia si contienen cinco fungicidas y herbicidas prohibidos en Europa.
Los defensores del pacto comercial, como España y Alemania, estiman que este diversificará las oportunidades comerciales para una UE amenazada por la competencia china y la política arancelaria de Estados Unidos. Italia, que en diciembre se sumó a la oposición y consiguió entonces bloquear el consenso, cambió de posición y esta semana destacó los “enormes beneficios” derivados del acuerdo. Aunque es importante aclarar que si bien el gobierno español se manifiesta a favor, hay varios grupos de agricultores que están manifestándose en contra de este acuerdo. Además en la fecha se sumaron manifestantes en Polonia y Grecia en contra de este acuerdo.


