Las exportaciones de carne bovina paraguaya a Estados Unidos encuentran una demanda estructuralmente firme que está sosteniendo precios elevados, incluso en un contexto de mayor disponibilidad del producto, así lo revela un estudio de mercado minorista realizada por la Universidad Estatal de Kansas. “Es interesante porque la economía básica nos dice que cuando la oferta aumenta, los precios suelen bajar. En cambio, teníamos más carne de vacuno y la gente la pagaba más”, expresó uno de los responsables del estudio.
En 2024, Estados Unidos importó carne paraguaya por 143,6 millones de dólares, mientras que en 2025 el valor acumulado ya alcanza los 304 millones de dólares, lo que representa un salto interanual del 117%, según datos de Comercio Exterior del Banco Central del Paraguay (BCP). Este mercado explicó el 14,5% del total exportado por el complejo cárnico paraguayo el año pasado, consolidándose como uno de los destinos estratégicos del rubro.
Además del crecimiento en valor, se observó una mejora significativa en los precios pagados. El precio promedio por tonelada fue de 5.001 dólares en 2024, mientras que en 2025 ascendió a 5.957 dólares, reflejando una variación positiva del 20,1% en el precio implícito.
“Los consumidores estuvieron dispuestos a pagar precios más altos”
Este comportamiento se da en línea con lo que ocurre en el mercado estadounidense, donde la demanda de carne vacuna ha desafiado los fundamentos tradicionales de la economía. Según una investigación de economistas agrícolas de la Universidad Estatal de Kansas, el consumo se ha convertido en un factor determinante en la formación de precios y en la rentabilidad de toda la cadena.
“Entre 2023 y 2024, sí vimos un aumento de precios. Es interesante porque la economía básica nos dice que cuando la oferta aumenta, los precios suelen bajar. En cambio, teníamos más carne de vacuno y la gente la pagaba más”, explicó Brian Coffey, coautor del estudio. Para el analista, esta divergencia apunta directamente a la demanda: los consumidores estuvieron dispuestos a pagar precios más altos, lo que evidencia un mayor valor subyacente asignado a la carne bovina.
En términos operativos, el dinamismo de este mercado ya se refleja en los envíos del presente año. De acuerdo con registros del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Animal (Senacsa), en enero de 2025 Paraguay exportó a Estados Unidos 3.346 toneladas de carne bovina, por un valor de 18,1 millones de dólares FOB.
Paraguay logró reingresar al mercado estadounidense en diciembre de 2023, tras más de dos décadas de ausencia, y actualmente integra el grupo de países habilitados bajo la categoría “Other Countries”, junto con Canadá, México, Australia, Nueva Zelanda, Brasil, Nicaragua, Uruguay y Argentina, compartiendo un cupo anual de 65.000 toneladas.
El rodeo estadounidense viene reduciéndose desde 2019
Desde el lado de la oferta, Coffey recordó que el rodeo estadounidense viene reduciéndose desde 2019, cuando alcanzó su máximo histórico. La sequía, las condiciones del mercado y otros factores aceleraron la liquidación de vacas, lo que derivó en menos animales disponibles para engorde y faena. Sin embargo, la innovación tecnológica, los avances en genética y alimentación, y el aporte de las importaciones permitieron mantener el abastecimiento, especialmente en el segmento de carne molida.
Como resultado, en 2024 hubo más carne vacuna disponible que en 2023, aunque con variaciones entre cortes, y aun así los precios subieron. De cara a 2025, el economista prevé una leve contracción de la oferta minorista, ya que las mejoras de eficiencia ya no compensarían completamente la menor cantidad de ganado, lo que podría volver a presionar los precios al alza.
“La demanda es fundamental. La percepción de los consumidores sobre la carne influye en toda la cadena de suministro y determina la rentabilidad”, concluyó Coffey, un escenario que refuerza las oportunidades para países exportadores como Paraguay en el exigente mercado estadounidense.


