Desde la Feria Agropecuaria San Pedro, las mujeres transforman raíces en alas

En noviembre de 2024, en el Congreso de Mujeres Agropecuarias del Norte, realizado durante la Feria Agropecuaria San Pedro (FASP), no solo se compartieron experiencias productivas: se encendieron convicciones. Entre historias de esfuerzo, liderazgo y formalización, una mujer escuchó con atención distinta. La ingeniera agrónoma Daisy Elcónida Torres, del distrito de Choré, llegó al evento con su emprendimiento de cría de codornices; y salió con una idea sembrada en el alma: las mujeres de su comunidad también podían organizarse, crecer juntas y construir algo propio.

Ese primer congreso reunió historias inspiradoras de mujeres asociadas, trabajando en conjunto y proyección de progreso. Allí estuvo una fuerte líder de Yaguareté Forest, Vicenta Flores, quien repetía en el evento que la formalización es el camino “pe kuatia la he´isea” repetía en guaraní en medio de sus congéneres trabajadoras del salón auditorio de la Feria San Pedro. Allí estuvo la joven y soñadora María Paz Coronel, recordándole al mundo que el campo no distingue género. Allí estuvo Verónica Valdez, una madre sacrificada que avanza en el liderazgo protegiendo su hogar, y todas ellas, convirtieron ese evento en la Feria Agropecuaria San Pedro, más que en una inspiración, en un llamado concreto para Daisy y todas las demás mujeres que participaban.

Ella escuchó y no se quedó allí, decidió actuar, convirtió la oportunidad en el punto de partida de algo mayor. Daisy volvió a su comunidad con una convicción clara: las mujeres de Choré también podían organizarse, capacitarse y crecer juntas. Compartió lo vivido en el congreso, relató las historias de superación que escuchó y sembró una pregunta entre sus compañeras: ¿por qué no unirnos y construir algo propio?

De esas conversaciones de fuertes mujeres paraguayas, nació la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Choré (ASOMECH) y menos de un año después, Gladys Quevedo, una de las socias del equipo, fue la encargada de compartir esta esperanzadora experiencia, acompañada de sus vecinas y amigas, ya en la Segunda Edición del Congreso de Mujeres Agropecuarias del Norte, en la segunda Feria Agropecuaria San Pedro. Así, el mismo auditorio que inspiró la idea, recibió a los primeros frutos concretos del llamado a servicio de las sampedranas, llevando los grandes avances que alcanzó este grupo de mujeres en tan solo 11 meses.  

No querían ser solo un grupo informal de feriantes, sino una organización seria, transparente y reconocida.

Iniciaron 15 mujeres; hoy son más de 30. Desde el principio entendieron que, para que el proyecto fuera sólido y duradero, debía construirse sobre bases firmes. Por eso, uno de los primeros pasos fue trabajar en la formalización. Redactaron y protocolizaron su Estatuto Social, definieron claramente su visión, misión y estructura organizativa, y conformaron una comisión directiva con cargos establecidos: presidenta, vicepresidenta, secretaria, tesorera y vocales. Gestionaron su personería jurídica, obtuvieron RUC y realizaron la inscripción correspondiente en las instancias administrativas necesarias. También lograron el reconocimiento por parte de la Municipalidad de Choré y la Gobernación de San Pedro.

La formalización no quedó solo en los documentos legales. Internamente organizaron su archivo institucional con libros de actas de asambleas ordinarias y extraordinarias, libro de mesa directiva, libro de inventario y libro diario de contabilidad. Mantienen planillas actualizadas de socias, registros de aportes mensuales, asistencia a ferias y capacitaciones, así como comprobantes legales de ingresos y egresos. Esta disciplina administrativa se convirtió en una de sus mayores fortalezas, porque les permite trabajar con transparencia y credibilidad.

Entre los avances concretos logrados en menos de un año la ASOMECH destacó la realización periódica de ferias de comercialización, la organización de charlas técnicas y cursos en convenio con instituciones estatales como el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) y el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), la participación en eventos como el Festival de la Chía y el Tabaco, y la apertura de una oficina propia alquilada, donde funcionan las reuniones y se resguarda toda la documentación.

Además, fortalecieron su estructura interna mediante equipos de trabajo enfocados en educación y comercialización, que actualmente están activos. Han promovido giras educativas a granjas y tambos, abriendo también sus actividades a jóvenes estudiantes y miembros de la comunidad, consolidándose no solo como un espacio productivo, sino también formativo.

En cuanto a lo que está en proceso, la asociación continúa gestionando el reconocimiento formal ante la Dirección de Extensión Agraria (DEAG) del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Las socias de ASOMECH también proyectan ampliar sus mercados más allá del distrito, avanzar hacia el posicionamiento departamental y, posteriormente, nacional. Otro desafío en marcha es fortalecer los equipos de producción y consumo, buscando mayor integración entre lo que se produce y lo que se comercializa.

De la inspiración al movimiento

Lo que comenzó como la inspiración de una mujer en el Congreso de Mujeres Agropecuarias del Norte se convirtió en un movimiento local que hoy transforma vidas en Choré. La participación en aquel congreso no fue solo una experiencia más en la agenda de una productora; fue la semilla que dio origen a una organización que promueve el empoderamiento, la autonomía y la solidaridad entre mujeres rurales.

En la actualidad, cada feria realizada, cada capacitación organizada y cada producto vendido lleva consigo el eco de aquel congreso en la Feria Agropecuaria de San Pedro. Porque allí nació la convicción de que cuando una mujer avanza, no avanza sola: avanza con otras, construyendo juntas un futuro de oportunidades para sus familias y su comunidad.

¡Feliz Día de la Mujer Paraguaya!

Hoy, 24 de febrero, Día de la Mujer Paraguaya, recordamos la Primera Asamblea de Mujeres de 1867, cuando valientes mujeres definieron donaron sus joyas y bienes para sostener a la patria en tiempos de la Guerra contra la Triple Alianza. Aquel gesto no fue solo un acto de desprendimiento, sino una siembra de coraje, compromiso y amor por el país. En esta fecha tan significativa, compartimos esta historia de inspiración y superación, y saludamos, desde Agropecuaria y Negocios, socia organizadora de la FASP, a cada mujer paraguaya que hoy continúa donando lo más valioso que tiene: su talento, su tiempo y su entrega al desarrollo integral de nuestra nación.

Nuestro reconocimiento especial es para las mujeres dedicadas a las actividades agrícolas y ganaderas, que con esfuerzo diario sostienen a sus familias, fortalecen sus comunidades y alimentan al Paraguay y al mundo desde la nobleza de su tierra.

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