El índice de precios de los cereales de la FAO alcanzó en enero un promedio de 107,5 puntos, lo que representa una suba marginal de 0,2 puntos (0,2 %) respecto de diciembre. No obstante, el indicador se mantiene 4,4 puntos por debajo (-3,9 %) del nivel registrado en el mismo mes del año anterior, reflejando un mercado global todavía dominado por una oferta holgada.
El comportamiento más destacado del mes se observó en el arroz: el índice de precios de la FAO para todos los tipos aumentó un 1,8 % en enero de 2026, impulsado por una mayor demanda internacional, particularmente de variedades aromáticas, en un contexto de renovado interés comercial.
En el caso del trigo, los precios internacionales se mantuvieron mayormente estables, con un leve descenso del 0,4 % mensual. Las presiones alcistas generadas por las cuantiosas ventas de exportación de Australia y Canadá, así como por la preocupación ante posibles impactos climáticos sobre los cultivos en reposo en Estados Unidos y la Federación de Rusia, fueron neutralizadas por una cómoda situación de abastecimiento a escala mundial. A ello se sumaron las expectativas de buenas cosechas en Argentina y Australia y el elevado nivel de reservas globales, que continuaron ejerciendo presión a la baja sobre las cotizaciones.
Los precios internacionales del maíz también siguieron una trayectoria descendente, con una reducción del 0,2 % frente a diciembre. Si bien las inquietudes climáticas sobre las condiciones de siembra en Argentina y Brasil, junto con la fuerte demanda de etanol en Estados Unidos, brindaron cierto sostén al mercado, no lograron contrarrestar el sesgo bajista asociado a la percepción de abundante oferta mundial.
Dentro de los cereales secundarios, la cebada registró un modesto incremento de precios, apuntalado por la sólida demanda de suministros argentinos. En contraste, el sorgo replicó la dinámica del mercado triguero y mostró un ligero retroceso.


