El Banco Central del Paraguay (BCP) informó que la inflación interanual se ubicó en 3,1% en diciembre, dentro del rango meta y con un comportamiento estable a lo largo del año. Así lo señaló Guillermo Ortiz, director del Departamento de Índice de Precios, en una presentación virtual en la que presentó el informe de inflación y el análisis del contexto económico.
Tras los picos inflacionarios registrados en 2022, las políticas monetarias contractivas aplicadas a nivel global permitieron una moderación general de la inflación. En 2025, los precios internacionales de los alimentos mostraron señales mixtas: el índice de la FAO registró en noviembre una caída interanual del 2,1%, con reducciones en cereales y azúcar, mientras que las carnes aumentaron 4,9%, influyendo en economías agroexportadoras como Paraguay.
A nivel local, el comportamiento de los alimentos fue el principal factor de presión inflacionaria. En los últimos diez años, este rubro registró variaciones superiores al índice general en la mayoría de las economías, debido a su mayor exposición a choques de oferta, factores climáticos y estacionales. Aun así, Paraguay se mantuvo entre los países con menor inflación acumulada.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó los 138,9 puntos, tomando como base diciembre de 2017 igual a 100. El BCP aclaró que una inflación baja y estable no implica una reducción de precios, sino un crecimiento más moderado de los mismos.
La carne vacuna fue el principal producto individual que explicó la inflación de 2025
La carne vacuna fue el principal producto individual que explicó la inflación de 2025, con un aumento interanual del 12,6% y una incidencia de 0,9 puntos porcentuales. Sin este producto, la inflación anual habría sido cercana al 2,2%. Este incremento también impactó en las carnes sustitutas, como la de aves y cerdo, que registraron subas del 10,2% y 7,3%, respectivamente.
En contraste, hacia el cierre del año se observaron bajas mensuales en frutas y verduras, que en diciembre cayeron 6,1%, especialmente en hortalizas como el tomate y el locote. No obstante, el BCP señaló que varios productos frutihortícolas continúan registrando aumentos interanuales de dos dígitos.
En el sector agropecuario, la soja cerró diciembre con un precio preliminar de 398,5 dólares por tonelada, un aumento interanual del 10,3%, impulsado por una mayor demanda internacional, principalmente desde China. Este comportamiento contribuyó a sostener los ingresos del sector agrícola.

Por el lado de los costos, la caída interanual de los combustibles, del 8,7%, ayudó a moderar el impacto inflacionario, con una incidencia negativa de 0,5 puntos porcentuales en la inflación total.
Finalmente, Ortiz destacó que la inflación de alimentos cerró 2025 en 7,1%, muy por encima del promedio general, lo que explica la mayor percepción inflacionaria de la población. En diciembre, solo el 33,1% de los productos de la canasta registraron aumentos de precios, un nivel inferior al promedio histórico. Con estos resultados, el BCP concluyó que la inflación de 2025 se mantuvo controlada, con presiones concentradas principalmente en los alimentos, mientras que la estabilidad cambiaria y la baja de los combustibles contribuyeron a moderar el alza general de precios.



