El Grupo GPSA continúa fortaleciendo su propuesta tecnológica para el sector agropecuario, ofreciendo variedades y soluciones adaptadas a las distintas realidades productivas del país. Desde suelos bajos hasta zonas secas como las del departamento de San Pedro, así como la región núcleo, en Caaguazú, con alto potencial productivo, la empresa pone a disposición alternativas que permiten maximizar los rendimientos cuando las condiciones acompañan.
“Tenemos un potencial muy grande. En este proceso, los obtentores y las empresas que traen tecnología necesitan seguir innovando y acercando nuevas alternativas para que los productores cuenten con más opciones productivas”, expresó Fabián Pereira, directivo de GPSA.
Pereira destacó que el avance tecnológico en semillas ha sido determinante para el incremento sostenido de los rindes en los últimos años. “Hace 15 años atrás, los promedios de soja estaban entre 1.500 y 1.800 kilos por hectárea, con pocas variedades y escasa tecnología. Con la llegada de nuevas genéticas, adaptadas tanto a estrés hídrico como a mejores condiciones de suelo, los rendimientos fueron creciendo, y hoy podemos hablar sin miedo de variedades que superan los 5.500 e incluso los 6.000 kilos por hectárea. Esto es fruto, en gran parte, de la innovación en tecnología de semillas”, recordó.
En ese marco, el Grupo GPSA trabaja con diferentes obtentores para reproducir semillas y ponerlas a disposición de sus clientes, además de ofrecer un amplio portafolio de fitosanitarios de la línea Syngenta y productos de marca propia.

La tecnología que permite avanzar hacia un manejo sustentable
Otro de los ejes estratégicos del grupo es la línea de fertilizantes, donde se destaca BrasFertil, un fertilizante órgano-mineral que viene ganando protagonismo en los últimos años. “Es un producto diferenciado que está generando una verdadera revolución en los campos donde lo estamos posicionando. Combina un 50 % de fertilizantes fósiles químicos y un 50 % de materia orgánica, lo que reduce la acidificación del suelo, mejora su estructura y aporta microorganismos vivos que favorecen la descompactación y la nutrición”, explicó Pereira.
Según detalló, esta tecnología viene creciendo sostenidamente en los últimos tres a cinco años y permite avanzar hacia un manejo más sustentable de los suelos. A esto se suman nuevas herramientas, como la incorporación de hidrogeles mezclados con fertilizantes, que permiten captar y retener agua incluso con lluvias mínimas, disponibilizándola a la planta durante más tiempo. “Son tecnologías que acercamos a los productores para seguir desarrollando y potenciando cada unidad productiva en todo el país”, sostuvo.
La propuesta se completa con una amplia gama de productos de nutrición vegetal y soluciones de alta tecnología que apuntan a elevar el techo productivo no solo de la soja, sino también de cultivos como maíz, trigo, algodón, maní y arroz, pilares fundamentales de la economía agropecuaria nacional.
Produciendo para entender al productor
Pereira subrayó que una de las principales fortalezas de GPSA es su condición de productor. “Nosotros producimos, probamos y volvemos a probar. Todo lo que ofrecemos está validado a campo, y luego transmitimos esa experiencia a nuestros clientes”, señaló.
Como ejemplo, mencionó los resultados obtenidos en San Pedro, donde el uso de fertilizantes órgano-minerales permitió alcanzar promedios superiores a los 4.000 kilos por hectárea de soja en grandes superficies. No obstante, remarcó que estas tecnologías deben aplicarse con un manejo integral. “Hay que regular correctamente las sembradoras, aplicar las dosis adecuadas y acompañar con cobertura vegetal. Un suelo sin protección térmica, por más fertilizante que reciba, tendrá un déficit productivo importante”, advirtió.

En materia de genética, GPSA también apuesta fuerte al maíz con la incorporación del híbrido NK 501. “Estamos muy contentos de contar con un híbrido de altísimo techo productivo, con excelente sanidad, muy buena calidad de grano y un enorme potencial”, destacó Pereira.
Si bien la disponibilidad de semillas es limitada en esta campaña, la estrategia apunta a posicionarlo en distintas zonas para demostrar su rendimiento, junto con otros híbridos de la línea NK. “Este material nos da un posicionamiento diferente y vuelve a colocar a NK como una referencia fuerte en el mercado de maíz”, afirmó.
El trabajo del grupo se extiende además a cultivos como maní, trigo y arroz, reafirmando su compromiso con la innovación constante. “Nunca bajamos los brazos. Siempre estamos buscando nuevas tecnologías y procesos que nos permitan llegar a más productores y acompañarlos en su crecimiento”, concluyó.






