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El futuro del sésamo: “La incorporación de jóvenes es un signo positivo”

“Vamos siempre al lado del pequeño productor”, expresó Patricia Pereira, técnica investigadora y jefa del programa de sésamo del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) subrayando la colaboración con empresas privadas y la Cámara Paraguaya de Exportadores de Sésamo (Capexse) para satisfacer las necesidades del sector. Además celebró la creciente incorporación de jóvenes al rubro.

Este enfoque integral ha permitido desarrollar una variedad de sésamo de ciclo corto, denominada IPTAKO7, junto con un paquete tecnológico que incluye recomendaciones de épocas de siembra, fertilización y control de enfermedades. El trabajo del programa de sésamo y chía se desarrolla desde el Centro de Investigación de la Agricultura Familiar ubicado en Choré San Pedro.

Actualmente, el programa acompaña a 30.000 productores de sésamo en todo Paraguay. “Tratamos de llegar a través de las empresas, identificando las necesidades del productor”, explica Pereira. La baja fertilidad del suelo se ha identificado como uno de los principales desafíos, por lo que la investigación y las intervenciones se centran en mejorar este aspecto crucial.

El apoyo a los productores no se limita solo a la asesoría técnica. Pereira menciona que, aunque la entrega de insumos actualmente depende de las empresas privadas, existen proyectos en proceso de reactivación que buscan reintroducir el suministro de insumos directamente a los productores. Un ejemplo es la colaboración con proyectos coreanos que, en el pasado, han proporcionado insumos esenciales. Como el caso de la colaboración con Kopia.

El futuro del sésamo “La incorporación de jóvenes es un signo positivo”

El equipo detrás de estos esfuerzos incluye tanto personal nuevo como experimentado. “En el equipo de trabajo del IPTA somos pocas personas, pero nos mantenemos disponibles y comprometidos”, afirma Pereira. Las empresas colaboradoras también han visto la incorporación de nuevos actores.

La incorporación de nuevos productores, muchos de ellos jóvenes y algunos profesionales que han heredado las fincas de sus padres, es un signo positivo para el futuro del sector. “Estos jóvenes están interesados en la agricultura y se están sumando al cultivo de sésamo”, comenta Pereira.

La diversificación de cultivos también es parte de la estrategia para mejorar la rentabilidad de las familias agricultoras. “Tratamos de ayudar a los productores a no dedicarse a un solo rubro, sino a rotar cultivos”, añade.

Las variedades preferidas de sésamo en Paraguay.

En cuanto a las variedades de sésamo, la selección se basa en la adaptabilidad a las diferentes regiones geográficas. En San Pedro, por ejemplo, se prefiere el sésamo de ciclo corto, como las variedades IPTA KO7, SH1 y K2. En el Chaco, donde el cultivo es más mecanizado debido a la disponibilidad de tierra y maquinaria, se siembra la variedad IP10, orientada principalmente al mercado aceitero.

Los resultados de estos esfuerzos son palpables. “Estamos mejorando la productividad, pasando de 500 kilos por hectárea a 1.000 o incluso 1.200 kilos, gracias al acceso a fertilizantes financiados por las empresas”, afirma Pereira. Además, el uso de abonos verdes, como la mucuna y la crotalaria, está siendo promovido como una alternativa sostenible para mejorar la fertilidad del suelo sin depender exclusivamente de fertilizantes químicos.

En San Pedro, la enseñanza sobre el uso de abonos de invierno y la rotación de cultivos ha sido fundamental para mantener el suelo cubierto y rico en materia orgánica, preparándolo mejor para las campañas de sésamo.

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