Buen clima impulsa la cosecha de soja y trae alivio al norte del país tras años de sequía

“Es un año lindo para nosotros. El campo está hermoso y la gente está muy contenta”. Con estas palabras, Alfred Fast, presidente de la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod), resumió el panorama alentador que presenta la campaña agrícola 2025 en el norte del país, especialmente en departamentos como San Pedro, Concepción y Canindeyú, que venían arrastrando hasta cuatro años consecutivos de severa sequía.

Productores de la zona destacan que las lluvias fueron suficientes y oportunas, lo que permitió una recuperación significativa de los cultivos. “Es un año lindo para nosotros. El campo está hermoso y la gente está muy contenta”, señaló Alfred Fast, presidente de la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod) que recorrió recientemente zonas como San Pedro, Volendam, Friesland, Barrio San Pedro, Durango, San Alberto, así como cooperativas como Coopasam, Copafel, además de áreas cercanas a Ciudad del Este.

Actualmente, la cosecha de soja avanza con fuerza y, al mismo tiempo, los productores ya están asegurando el maíz. En los próximos meses, se espera que gran parte de las parcelas estén cubiertas por maíz y algo de soja zafriña, consolidando una campaña que promete ayudar a la recuperación del sector.

El productor viene muy golpeado, sobre todo en el norte

Sin embargo, el buen rendimiento llega en un contexto de fuerte endeudamiento. “El productor viene muy golpeado, sobre todo en el norte, por los años de sequía. Muchos perdimos dinero en las últimas campañas”, explicó Fast, quien también se dedica a la ganadería con integración agrícola. Según indicó, esta zafra permitiría al menos cubrir costos y obtener una ganancia moderada para afrontar deudas con bancos, financieras y proveedores de insumos.

Desde el sector advierten que una buena cosecha no implica necesariamente mayores ingresos disponibles. “Muchas veces desde la ciudad se piensa que si hay más producción, el productor tiene que pagar más al Estado, pero la realidad es que primero hay que pagar las deudas acumuladas”, subrayó. Además, recordó que toda la cadena productiva depende del volumen cosechado: camioneros, talleres mecánicos, comercios, puertos y proveedores de servicios se ven directamente afectados cuando hay mermas, como ocurrió en años anteriores, con rendimientos de apenas 900 a 1.000 kilos por hectárea.

El rendimiento mínimo para cubrir costos ronda los 2.000 kg/ha.

En cuanto a los precios, el productor reconoció que, si bien siempre existe la expectativa de que sea mayor, la soja hoy se comercializa en cooperativas de San Pedro entre 330 y 335 dólares por tonelada, lejos de los picos de 500 dólares registrados años atrás. A esto se suman costos elevados ligados al mercado internacional y al flete, que tienden a aumentar cuando mejora el precio del grano.

Para que la producción sea rentable, explicó que el rendimiento mínimo para cubrir costos ronda los 2.000 kilos por hectárea. En su caso, estima una cosecha cercana a las 3 toneladas por hectárea, un resultado muy positivo para San Pedro, donde los suelos y las precipitaciones no son comparables con los de Alto Paraná. En la región, los rendimientos promedio se ubican entre 2,5 toneladas, lo que genera optimismo entre los agricultores.

No obstante, persiste la preocupación por otros cultivos, como el sésamo. El precio cayó drásticamente en los últimos años: de alrededor de 14.000 guaraníes por kilo hace tres años, a apenas 5.000 o 6.000 guaraníes en la actualidad. Según los productores, esta baja responde a una sobreoferta, tanto a nivel local como internacional, especialmente por el fuerte ingreso de Brasil al mercado.

“Cuando un país grande como Brasil empieza a producir masivamente un rubro, el mercado se satura y los pequeños productores son los que más sufren”, concluyó, remarcando la importancia de que la población urbana comprenda la compleja realidad del campo y su impacto en la economía nacional.

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