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Agricultores de Caaguazú celebran sus logros invitando a apostar por la agricultura sustentable.

“Le digo a los productores que se animen a buscar ayuda  y que también se tomen el tiempo para ayudar a otros” dijo Rubén Fariña productor de Mariscal López Caaguazú quien celebrando una excelente cosecha de chía este año, quiso compartir su experiencia positiva para animar a otros productores a apostar por el mismo sistema de producción.

Don Rubén Fariña recuerda que ya lleva 6 años trabajando con el Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) en el  Programa de Agricultura Sustentable con Biotecnología (PASB). “Nuestro primer contacto se dio a través de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), participando de varios encuentros notamos la necesidad de asociación y fue así que conversamos primeramente con la Ing. Estela Ojeda del INBIO”, recordó.

“Ella vino a visitarme, me puse muy feliz y fue como si se hubiera abierto la gloria porque realmente estábamos pasando muy mal en ese momento, en ese primer contacto con INBIO”, dijo Don Rubén, recordando las palabras de la Ing. Estela con una gran expresión de alegría: “Ñandejára rérape ese porãmba arã he´iva´ekue chéve ha hasta que oiko upéicha, ko´ágaramoguara ya masivamentema roproduci, heta la producción”  expresó en guaraní, lo que se traduce en español como “En el nombre de Dios todo saldrá bien y así fue, y actualmente ya producimos de forma masiva, tenemos mucha producción”.

 “Organizados avanzamos como una comunidad, de forma encadenada y esto fue posible gracias a la  mejora técnica y el diálogo con actores como INBIO que se toman su tiempo para compartir experiencias en organización e incorporación en tecnología agrícola” expresó Fariña.

El dedicado productor y vecino comentó que mientras todas las familias de Mcal López siguen trabajando en la chacra, también están insistiendo en comunicar su trabajo porque tienen el sueño de que se reconozca el esfuerzo del campesino y que más familias campesinas mejoren su calidad de vida. “Queremos que sepan que estamos trabajando y cómo estamos avanzando para hacerlo ellos también”, aseguró.

Actualmente son como 200 productores los asociados solo en su zona. Productores que trabajan entre 2 a 3 hectáreas, algunos llegan a tener hasta 150 hectáreas, la mayoría maneja un máximo de 5 hectáreas, según comentó. Para aprovechar las herramientas tecnológicas como maquinarias, Fariña comenta que las parcelas están unidas en su mayoría, aunque también existen parcelas que están separadas, claro que esto no impide que solidariamente colaboren en la comunidad.

Soja, maíz y chía son los principales rubros de producción que trabajan en la zona. Don Rubén comenta que tienen una especial atención en el trabajo de siembra directa y la rotación de cultivos lo que le ha dado un gran resultado. El rubro chía es el preferido de Don Fariña, porque tiene un menor costo de producción. Pero todos los rubros generan buenos ingresos. esta comunidad de pequeños productores ya está totalmente mecanizada. Don Rubén insistió en compartir el siguiente dato para todos los productores del país; que el sistema de siembra directa también ha reducido considerablemente los costos, un factor que muchas veces no se comenta al promocionarla.

La minga es otro factor en su esquema de trabajo que Fariña se esfuerza en resaltar, quien dispone de maquinarias, lo facilita a sus vecinos, compartiendo los gastos y maximizando así sus ganancias lo que permite mejorar su calidad de vida.

“Roime unido, roguapy roñomongeta, mba´éichapa rojapo´ara la trabajo” (Estamos unidos, nos reunimos a hablar sobre cómo debemos realizar nuestros trabajos) comenta Don Rubén. Lo que asegura fortalece la confianza en su comunidad, y consecuentemente, también permite avanzar juntos, que nadie quede atrás.

Un camino sinuoso que valió la pena.

Cuando le preguntamos por el inicio de las tareas de organización e incorporación de tecnología don Rubén Fariña afirmó  que no fue fácil, de hecho, fue un camino demasiado difícil en donde encontraron muchos tropiezos. Llegar hasta el actual nivel de mancomunidad y productividad que mejoró su calidad de vida, puso en algún momento en riesgo, hasta la seguridad de su familia y así lo recuerda.

Pasaron 2 años para que al ver cómo le iba bien a Don Rubén, algunos vecinos sintieran curiosidad y se acercaran a preguntarle qué hizo de diferente para lograr esto. Y Don Rubén, como productor, compartió su experiencia con ellos para iniciar el diálogo que dio paso a  la organización que hoy tienen  ya tiene a 200 familias unidas.

“Les conté que empecé a trabajar con INBIO, que la soja tenía buen precio y se vendía bien y así empecé a compartir con ellos y todos querían producir también”, dijo. Don Rubén celebra que su comunidad está generando ingresos produciendo responsablemente, durante la entrevista de casi media hora, reiteró varias veces la importancia de la producción sustentable, la práctica de siembra directa, la rotación de cultivos para la protección del suelo, etc.

Mcal López celebra que su avance los convirtió en una comunidad cuya experiencia quiere replicarse en tantas zonas vecinas. “ore la ejemplo” (nosotros somos el ejemplo) celebró don Fariña.

La producción de chía

Después de la sequía que enfrentaron en sus cultivos anteriores, soja y maíz, nuestra esperanza era la chía, y así fue, Don Rubén Fariña aseguró que la ganancia sería de 6 millones de guaraníes por hectárea. “Para un productor de 2 a 3 hectáreas son 18 millones, imagínate…  muchos me dicen, mediante Don Rubén estamos así y eso me alegra, y estoy a su disposición para seguir apoyándolos”, pero don Rubén no se queda en destacar la individualidad, acota en seguida: “Nos ayudamos todos, nadie queda solo, nadie queda atrás”.

Un mensaje para los productores

Le pedimos un mensaje para sus colegas de todo el país y Don Rubén respondió de esta forma: “Les pido a los productores que se unan, acercarse a los productores que están  trabajando en forma individual, trabajar juntos. Tenemos que esforzarnos y trabajar porque la tierra da resultados, tenemos riqueza y muchas veces la queja de la precariedad en el mundo rural se debe a que no sabemos aprovecharla, por eso es que tenemos que acercarnos a quienes tienen maquinarias, implementos, pedirle su ayuda, su apoyo, no tener miedo a pedir apoyo y no tener miedo de trabajar en comunidad”.

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