Hace dos décadas, hablar de propiedad intelectual en semillas y biotecnología todavía era un concepto incipiente dentro del sistema productivo paraguayo. Hoy, con mayores inversiones en genética, nuevas exigencias de trazabilidad y un mercado agrícola cada vez más competitivo, el debate sobre innovación y formalización ocupa un lugar estratégico para toda la cadena agroindustrial.
En ese contexto, la Asociación Paraguaya de Obtentores Vegetales (PARPOV) conmemora sus 20 años de trayectoria. Su actual presidente, Francisco Fracchia, destacó los avances alcanzados en el reconocimiento de la propiedad intelectual, el fortalecimiento de la semilla certificada y el trabajo articulado entre empresas, productores, gremios e instituciones públicas para acompañar el desarrollo tecnológico del agro paraguayo.
“Uno de los principales logros fue posicionar la propiedad intelectual”
Fracchia recordó que uno de los principales objetivos de PARPOV desde sus inicios fue promover la protección de variedades vegetales y fortalecer el reconocimiento de la propiedad intelectual vinculada al mejoramiento genético y a las biotecnologías.
“Uno de los principales logros fue posicionar la propiedad intelectual dentro del sistema productivo nacional”, sostuvo el titular de PARPOV, al recordar que en los primeros años existía un alto nivel de informalidad en el comercio de semillas y una limitada valorización de la innovación por parte del mercado.
En ese escenario, la expansión de la biotecnología generó un cambio estructural. A medida que los productores comenzaron a percibir beneficios concretos en rendimiento, sanidad y manejo agronómico, también se fortaleció la demanda por semillas certificadas y variedades mejoradas.
“El productor paraguayo fue un actor clave”
El presidente de PARPOV subrayó que el productor paraguayo fue un actor clave en la consolidación del sistema de innovación agrícola. Afirmó que el mercado terminó validando aquellas tecnologías capaces de ofrecer resultados concretos en el campo, mientras que las variedades o herramientas que no lograban responder a las necesidades productivas quedaban rápidamente fuera de competencia.
Actualmente, explicó, los desafíos del mejoramiento vegetal ya no se limitan únicamente al aumento de productividad, sino que avanzan sobre aspectos vinculados a la adaptación climática, la tolerancia a enfermedades, la eficiencia en el uso de recursos y la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.
“La innovación hoy apunta a producir más en menos superficie”, señaló Fracchia, remarcando que las nuevas tecnologías buscan compatibilizar productividad con agricultura regenerativa, conservación de suelos y uso más eficiente del agua.

El diálogo con productores y la evolución de la propiedad intelectual
Uno de los aspectos que más evolucionó en estos 20 años, según el dirigente, fue el relacionamiento entre las empresas obtentoras y los productores agrícolas. Fracchia recordó que, en los inicios de la biotecnología, la existencia de pocas tecnologías disponibles y la incertidumbre sobre el retorno de las inversiones limitaban el desarrollo del sistema. Sin embargo, el ingreso de más empresas y eventos biotecnológicos generó una dinámica de mayor competencia e innovación.
En ese proceso, PARPOV participó activamente en espacios técnicos y gremiales como Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), donde convergen distintos actores de la cadena agrícola.
Según explicó, estos foros permitieron discutir no solo genética y propiedad intelectual, sino también manejo sustentable, refugios biotecnológicos, control de malezas resistentes y estrategias de manejo integrado de plagas y enfermedades. El dirigente enfatizó que la sustentabilidad de las tecnologías depende tanto de la innovación genética como de su correcta utilización agronómica.
Un sector articulado con toda la cadena agroindustrial
A lo largo de estas dos décadas, PARPOV consolidó además una amplia red de articulación con gremios, cooperativas, exportadores e instituciones técnicas. Fracchia mencionó el trabajo conjunto con Asociación de Productores de Semillas del Paraguay (APS), gremio al que definió como “un socio estratégico” debido a la relación directa entre obtentores y multiplicadores de semillas.
Asimismo, destacó el relacionamiento permanente con Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), Central Nacional de Cooperativas (Unicoop), la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) y otros actores vinculados a la producción y exportación agrícola.
Según explicó, las crecientes exigencias de mercados internacionales, especialmente de la Comunidad Europea, obligan a trabajar cada vez más en trazabilidad, certificación y formalización de los procesos productivos: “El mercado hoy exige conocer el origen de la semilla, el destino de los granos y toda la trazabilidad del sistema”, indicó.
Además de los cultivos extensivos tradicionales como soja, maíz y trigo, el gremio también trabaja en protección de propiedad intelectual en arroz, semillas forrajeras y otros materiales destinados al sector ganadero.
La principal prioridad institucional es combatir la informalidad
Aunque reconoció que siempre existen oportunidades de mejora en el plano regulatorio, Fracchia afirmó que hoy la principal prioridad institucional está centrada en combatir la informalidad y el comercio ilegal de semillas, Explicó que PARPOV trabaja activamente junto a organismos públicos como Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) y Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE), buscando fortalecer controles fronterizos y mecanismos de fiscalización.
El presidente del gremio advirtió que la presión sobre los costos de producción lleva a muchos productores a buscar alternativas informales, situación que impacta negativamente sobre el sistema de innovación y sobre la calidad de las semillas utilizadas. En ese sentido, insistió en la necesidad de demostrar al productor las ventajas de trabajar con semillas certificadas y de origen garantizado, tanto por seguridad productiva como por respaldo técnico y comercial.
PARPOV también busca fortalecer su presencia en plataformas digitales y redes sociales, habilitando espacios de interacción, consultas y denuncias relacionadas con informalidad y comercio ilegal.
“Si no apostamos a la innovación, Paraguay se va a quedar atrasado”,
En su mensaje final por el aniversario, Fracchia agradeció a socios, productores, técnicos, autoridades y aliados estratégicos que participaron en la construcción institucional de PARPOV durante estas dos décadas, remarcó que Paraguay enfrenta un escenario de creciente competencia global y que la innovación será determinante para sostener la competitividad del agro nacional. “Si no apostamos a la innovación, Paraguay se va a quedar atrasado”, afirmó.
Finalmente, sostuvo que el desafío del sector será continuar fortaleciendo instituciones que acompañen el desarrollo productivo y permitan consolidar una agricultura más eficiente, sustentable y preparada para responder a las demandas de los mercados internacionales y de las nuevas condiciones climáticas.





