La Comisión Europea publicó el Reglamento (UE) 2026/215, que modifica los anexos II y V del Reglamento (CE) n.º 396/2005 sobre límites máximos de residuos (LMR) de plaguicidas en alimentos y piensos. La actualización, explican, está basada en evaluaciones científicas recientes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), introduce ajustes relevantes para dimoxistrobina, etefón y propamocarb, y eleva el estándar de cumplimiento para quienes exportan frutas y hortalizas al mercado europeo. Las primeras modificaciones concretadas en este año en un mercado que tiende a marcar tendencia global.
En el caso de la dimoxistrobina, la no renovación de su aprobación en la Unión Europea implica que desaparecen los LMR específicos previamente establecidos y se fija un valor general en el límite de determinación analítica, es decir, 0,01 mg/kg para todos los productos. En términos prácticos, la sustancia queda restringida al nivel mínimo técnicamente detectable, lo que obliga a extremar el control en campo y en laboratorio si se pretende mantener acceso comercial al bloque.
El etefón, por su parte, fue renovado, pero bajo criterios más exigentes. La ingesta diaria admisible se redujo y se ajustaron definiciones técnicas de residuo, especialmente en cereales. Además, se introdujeron reducciones concretas en determinados cultivos frutales. Las manzanas pasan a tener un límite más bajo, mientras que en arándanos el LMR se fija directamente en el límite de determinación. También se ajustan valores en piñas y se mantienen otros en frutos secos, aceitunas, higos, caquis y tomates, aunque algunos productos quedarán sujetos a revisión adicional en los próximos años.
Dentro del grupo de bayas y frutos pequeños, el impacto es particularmente sensible. La frutilla queda con un LMR de etefón de 0,01 mg/kg, equivalente al nivel mínimo detectable por métodos analíticos. En arándanos se adopta el mismo criterio, mientras que en uvas se establecen valores diferenciados según su destino como fruta de mesa o para vinificación. Para los exportadores paraguayos que proyectan crecer en estos nichos, la exigencia implica prácticamente ausencia de residuos cuantificables, lo que obliga a revisar estrategias de regulación de crecimiento y manejo pre y poscosecha.
En cuanto al propamocarb, el ajuste más significativo se da en lechugas, donde el LMR se reduce tras detectarse la posibilidad de superar la dosis aguda de referencia en determinados escenarios de consumo. También se actualizan valores y definiciones en otros productos vegetales y de origen animal, reforzando el enfoque preventivo que caracteriza la política europea en materia de inocuidad.
Algunas excepciones obligan a una adaptación más inmediata
El Reglamento entró en vigor en febrero de 2026 y será aplicable obligatoriamente a partir del 19 de agosto de 2026. Si bien se prevé un régimen transitorio para productos comercializados antes de esa fecha, algunas excepciones obligan a una adaptación más inmediata, especialmente en manzanas y arándanos tratados con etefón y en lechugas con propamocarb.
El Reglamento (UE) 2026/215 confirma que la Unión Europea continúa avanzando hacia estándares más estrictos en residuos de plaguicidas, alineando su normativa con las últimas evaluaciones científicas. Para productores y exportadores paraguayos de frutilla, arándanos, uvas y hortalizas de hoja, el desafío no es solo cumplir, sino adaptarse estratégicamente a un escenario donde los márgenes regulatorios son cada vez más estrechos y la competitividad depende, en buena medida, de la excelencia en el manejo sanitario.
Aunque el volumen exportado por Paraguay a la Unión Europea en ciertos cultivos aún es limitado, el mercado europeo marca tendencia y suele convertirse en referencia para otros destinos Premium, lo que lo hace relevante para Paraguay. La reducción de LMR, particularmente cuando se fijan en el límite de determinación, eleva la importancia del monitoreo analítico, la trazabilidad y el ajuste fino de los programas fitosanitarios. Desde nuestro país han insistido ante cada anuncio de cambio en UE, la anticipación será clave para evitar rechazos en frontera y consolidar una reputación sanitaria sólida.





