“Cualquier agricultor que se acerque a este cultivo debe entender que no es solo una inversión económica, sino también una oportunidad para mejorar su tierra y asegurar mejores rendimientos futuros”, señaló Hans Karl Janz, director ejecutivo de ALPACASA, refiriéndose a la producción de maní en San Pedro, en donde actualmente la empresa construye un silo con capacidad de de 20 mil toneladas de maní en cáscara y la proyección es que esté operando al 100% antes de fin de año.
El maní, cultivo originario de la cuenca guaranítica que abarca el sur de Brasil, el norte argentino y Paraguay, encuentra en San Pedro condiciones ideales para expandirse. En la localidad de Jejuí, Cruce Liberación, ALPACASA está construyendo una moderna planta de procesamiento que permitirá acopiar hasta 20.000 toneladas de maní en cáscara, marcando un hito para el departamento y consolidándolo como un polo estratégico de la industria del maní.
Según Karl Janz, el clima y los suelos de San Pedro se presentan como factores clave para este desarrollo, pues las lluvias son moderadas, evitando excesos o déficits hídricos, mientras que los suelos arenosos degradados, que históricamente limitaban algunos cultivos, son ideales para iniciar la producción de maní. El director ejecutivo explicó que la decisión de apostar por San Pedro responde a un análisis profundo de las condiciones agroecológicas y a la oportunidad de recuperar suelos mediante la rotación agrícola.
Márgenes rentables incluso cuando los precios internacionales no acompañan
Actualmente, la región se encuentra en su tercera zafra de maní, con rendimientos promedio de 5.000 kilos por hectárea. Estos niveles, según Janz, permiten obtener márgenes rentables incluso cuando los precios internacionales no acompañan. “Pero los beneficios no son solo económicos: la rotación con maní mejora la fertilidad de los suelos, optimizando la producción de otros cultivos como soja, maíz y chía en las siguientes temporadas“, explicó el empresario.
Janz enfatizó la importancia de la planificación logística debido al peso y volumen del maní, y la necesidad de evaluar distancias y costos, “El factor flete en el maní es muy importante. Resulta ser que es un cultivo de mucho volumen pero poco peso. Entonces, si tienes 100 cargas, irte 150 kilómetros de ida y otros 150 kilómetros de vuelta vacío es un factor económico.“, comentó.
El crecimiento del maní también tiene un fuerte impacto social. La inversión permite generar empleo local y capacitaciones, fortaleciendo las capacidades del capital humano de San Pedro.

“Todos los recursos que obtenemos del trabajo se reinvierten en San Pedro. Cuando las personas reciben entrenamiento y oportunidades, pueden sobresalir. Este departamento es duro con el clima, pero generoso con su gente”
Hans Karl Janz
La planta proyecta procesar inicialmente unas 8.000 toneladas de maní, mientras que el resto del acopio se almacenará en depósitos temporales hasta la próxima zafra. Se espera que para junio-julio la planta ya esté operando y descascarando, con la intención de procesar, exportar y comercializar la producción antes de fin de año.
“Abrir estas oportunidades para la gente de la región es la manera de garantizar que el desarrollo se quede en casa”
Europa es el principal destino de exportación, con países como Holanda y Alemania a la cabeza, seguidos por Rusia y Argelia. La planta de procesamiento de ALPACASA busca cumplir con los estándares más exigentes de calidad e inocuidad, superando certificaciones internacionales, lo que asegura la competitividad del maní paraguayo en los mercados más demandantes. Janz recordó que Estados Unidos, el mayor productor mundial de maní, aplica un sistema de cupos para importaciones, lo que hace que la certificación y la calida, sean esenciales para acceder a clientes internacionales.
El futuro de la industria del maní en Paraguay depende tanto de la inversión en infraestructura como de la capacitación y la promoción del cultivo. Janz destacó que la expansión vendrá predicando con el ejemplo, mediante jornadas de campo, demostraciones prácticas y difusión de buenas prácticas agrícolas. Cada año, se incrementa la superficie cultivada no solo en San Pedro, sino en otras regiones del país, consolidando la visión de que este departamento podría convertirse en el eje central de la industria del maní en Paraguay.
“El maní nace en esta región, y estamos orgullosos de que San Pedro sea parte de su historia. Invitamos a los agricultores a informarse, acercarse, practicar en superficies más pequeñas al principio y escalar progresivamente”, señaló Janz, destacando que el cultivo hoy se está potenciando sobre superficies que antes se destinaban a soja. “El crecimiento del maní en San Pedro no solo es económico, también es social. Abrir estas oportunidades para la gente de la región es la manera de garantizar que el desarrollo se quede en casa”, concluyó Janz.










