El mercado mundial del arroz se mantiene en crecimiento moderado, mientras Paraguay sostuvo una expansión importante durante la última década. El futuro para la producción y comercialización mundial del arroz se mantiene optimista, con una expectativa de crecimiento tanto en producción como en el consumo, según la estimación del “Panorama del Mercado Mundial y Regional del Arroz”, elaborado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el reporte fue replicado por la Unión de Gremios de la Producción.
Uno de los factores importantes para mantener esta tendencia reside en el compromiso asumido por los diferentes actores para desarrollar estrategias de investigación y desarrollo para mejorar las variedades, de prácticas sostenibles y de diversificación de mercados.
Según estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), se estima que la producción mundial de arroz estimada para el periodo 2025/2026 sea de 541,6 millones de toneladas, lo que representa un leve aumento (0,1%) respecto al periodo anterior. En tanto se espera que el consumo mundial tenga un incremento de alrededor de 7,4 millones de toneladas (1,4%).
El resumen del panorama de mercado señala que el comercio internacional del arroz es relativamente pequeño con transacciones anuales menores al 12% de la producción mundial, las disponibilidades exportables y los principales importadores se concentran en el continente asiático.
Sobre la situación de Paraguay, el reporte indica que la superficie dedicada a la siembra ha aumentado aproximadamente en un 75%, entre las zafras 2013/2014 y 2024/2025, con una expansión relevante en departamentos como San Pedro, Guairá, Paraguarí, Central, Ñeembucú y Presidente Hayes.
Asimismo la producción se ha incrementado aproximadamente en la misma proporción (70%) en tanto que los rendimientos promedios se han mantenido entre los 5.500 a 6.500 kg/ha en las últimas 12 zafras. La producción nacional del arroz se destina principalmente al mercado externo llegando a más de 30 países. El desafío hacia adelante será sostener la competitividad mediante la innovación tecnológica, la diversificación de mercados y la adopción de prácticas sostenibles que permitan mantener al arroz como un rubro estratégico en la seguridad alimentaria y en la generación de divisas.
